Érase una vez… un Festival
La importancia del Festival de Blues y Jazz del Desierto de Saltillo rumbo a su edición 2026
El Festival de Blues y Jazz del Desierto de Saltillo ha sido un pionero cultural autogestivo y sin fines de lucro que, durante 12 ediciones (2014-2025), transformó la escena musical local al ofrecer una alternativa humanista, colectiva, solidaria, y educativa frente al entretenimiento comercial.
Su importancia radica en:
– Construcción de comunidad, arte, cultura y paz. Ha funcionado como un espacio de diálogo intercultural, solidaridad y cohesión social, utilizando el blues y el jazz así como músicas afines, como lenguajes universales para derrumbar barreras y promover la tolerancia.
– Desarrollo artístico y educativo. Ha servido como plataforma de difusión y lanzamiento para artistas locales, regionales y nacionales (como San Luis Blues, La Diableros, Follaje, Himber Ocampo Dúo, Castalia Blues, Monroy Blues, White Shark, Espina y Jugo, Jazz 314, Héctor Zarate Jazz, Adriana Molina, y muchos otros), fomentando la capacitación, la creación musical y la profesionalización a través de talleres y colaboraciones académicas.
– Resistencia cultural independiente. A pesar de los obstáculos institucionales, el festival demostró la capacidad de renacer (como en su 12ª edición en 2025), consolidándose como un ícono de resistencia, memoria histórica y apropiación ciudadana de la cultura en Coahuila.
Los principales obstáculos institucionales enfrentados por el Festival de Blues y Jazz del Desierto de Saltillo fueron la ausencia crónica de apoyo gubernamental, la negativa de financiamiento por parte de las autoridades municipales y estatales, y la falta de acceso a espacios públicos adecuados.
Falta de apoyo gubernamental y financiero
Durante la mayoría de sus ediciones, el festival operó bajo un modelo autogestivo y sin fines de lucro, enfrentando una marcada indiferencia por parte de las instituciones oficiales. Los organizadores, liderados por Jorge González Vargas, Marisa Medellín y el Colectivo que se conforma y organiza año con año, denunciaron repetidamente la escasez de apoyos de gobiernos y fundaciones, lo que los obligó a depender casi exclusivamente de la solidaridad de la comunidad, voluntarios y patrocinadores privados. En varias ocasiones, se vio obligado a solicitar cooperación voluntaria al público para solventar los gastos de los artistas, rompiendo con su tradición de ser gratuito debido a la falta de recursos institucionales.
Dificultades de gestión y espacios
El festival tuvo que sortear constantes barreras burocráticas para la gestión de permisos y el acceso a recintos. A pesar de su trayectoria y relevancia cultural, los organizadores reportaron dificultades para conseguir espacios públicos o el respaldo logístico del Ayuntamiento de Saltillo y del Instituto Municipal de Cultura. Esta situación contrastaba con otros eventos que sí recibían respaldo oficial, generando críticas sobre la priorización de ciertas actividades culturales sobre otras por parte de las administraciones locales.
Crisis interna y amenaza de cierre
La acumulación de estos obstáculos, sumada a problemas de salud y economía de los fundadores después de más de una década de esfuerzo sin respaldo institucional sólido, llevó a que la edición de 2024 se anunciara como la última. Durante la pandemia hicieron acopio de ingenio y crearon el Festival hibrido con presentaciones virtuales y presenciales desde El Foro Intercultural Imagina y difundido por sus plataformas de audio y video por Internet.
La edición difícil de 2024 fueron el resultado directo de esta lucha constante contra la inestabilidad financiera y la falta de estructura institucional. Sin embargo, la presión y el apoyo de la comunidad permitieron que el festival renaciera en 2025, esta vez logrando, tras años de resistencia, una colaboración más estable con instituciones gubernamentales y educativas.
Año con año este festival a encontrado eco en gente tan apreciada y admirada como José Luis García Fernández, músico, promotor cultural y director de la revista Cultura Blues. Los comentarios y charlas con el maestro Raúl De La Rosa, uno de los pioneros a nivel nacional de los Festivales de Blues, escritor y locutor del programa Por Los Senderos del Blues, Pacorro García profesor y locutor de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, también organizador en su momento del Festival de Blues de San Luis Potosí y no se diga de la compañera, Sandra Redmond, columnista, periodista, locutora y divulgadora de la música de raíz cultural del blues, jazz y músicas del mundo.
Otros han sido los distintos medios locales y periódicos como Vanguardia, Periódico Zócalo, las estaciones tradicionales como La XHKS en el 104.9 de F.M. que dirige Jesús López Castro con el apoyo incondicional de Raquel Ledezma. Asimismo, Radio Concierto entre otros medios amigos. La edición para este 2026 será un gran reto, pero hay grandes ideas y colaboraciones con los mismos grupos que el año pasado se unieron en coro a que este festival no desapareciera; y por ellos y el Colectivo Organizador, este último se reorganiza nuevamente con Jorge González, Marisa Medellín, Marco A. Rangel, David Mendoza, Alba Veronica y Dona Wisman, que apoyó en su momento al 11° Festival con su hoy desaparecido Foro Amapola.
Una cosa es segura, con el entusiasmo y grandes ideas cinematográficas como las de Luis Monroy, esta edición número 13 del Festival de Blues y Jazz del Desierto de Saltillo respira, crece y sigue soñando despierto, gracias a todos los que lo hacen posible.
