Los Blueserables en el “Festival Alcalá Suena”

Por: Roberto Rivelino García.

Desde un canto a la madre Tierra ―con versos en lengua náhuatl―, un blues a ritmo de danzón, hasta un enmascarado que, tocando la armónica, convoca a luchar contra las momias del Fondo Monstruoso Infernal, todo ello se vivió en la Plaza San Diego, uno de los escenarios del Festival Alcalá Suena.

Del 2 al 4 de junio se llevó a cabo el tercer Festival de Música Alcalá Suena, realizado en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, en donde participaron agrupaciones de distintos géneros musicales y diferentes regiones, tanto de España como de otros páises de Europa, llenando de magia sonora las principales plazas de esa ciudad considerada patrimonio de la humanidad.

Los Blueserables, única banda representante del Continente Americano hizo su presentación un domingo 4 de junio. Las tormentas veraniegas amenazaban su actuación. Algunos escenarios se vieron afectados, otros se cambiaron de lugar por los organizadores. Pero, finalmente, la Madre Naturaleza hizo su trabajo, amainó el viento, escampó la lluvia, y así Los Blueserables se presentaron ante un público esperanzado con la expectativa de escuchar al grupo mexicano que había atravesado el Atlántico para llevar su Blues.

Cantos en lengua náhuatl invadieron la Plaza de San Diego, vibraron en cada acorde melodías atávicas que se escuchaban ahí, en ese lugar. Las voces de los ancestros vibraron en la Plaza de San Diego que Los Blueserables, como meros mensajeros de aquel antiguo conocimiento, llevaban de vuelta a los oídos de los peninsulares.

Un Blues descarnado, entre el erotismo y el sentimentalismo, mostraba ese ambiente cabaretero, propio de las grandes ciudades y de épocas emblemáticas; el híkuri, el cactus sagrado de los Huicholes también hizo su presencia, así como el 7 del 7, número mágico en múltiples tradiciones. Aunque lo que causó mayor impacto fue la aparición de un enmascarado denominado Blues Demon, invitando a la gente a resistir los ataques del Fondo Monstruoso Infernal. Sin duda, el público presenciaba un concierto singular, nunca visto por aquellas tierras.

Variedad en sus ritmos y riqueza en los textos hicieron que el festival se vistiera de gala con tan singulares invitados.

Cabe mencionar que la oportunidad de viajar a España comenzó a cuajar cuando Roberto Rivelino, invitado por la Universidad de Alcalá, participó en el V Encuentro Internacional Espacios Míticos de la UAH, Noche oscura del alma.

Misterio, mística, éxtasis, con una conferencia titulada “La noche oscura del Blues: un demonio que sumerge en la intranquilidad”. Fue allí donde supo del Festival, y envió su propuesta musical, que sería aceptada, siendo así, Los Blueserables, una de las pocas bandas de Blues seleccionadas para participar en dicho evento y la única de procedencia americana.

No sólo la Plaza San Diego fue escenario para Los Blueserables, sino que también se presentaron en otras salas de conciertos: el Hebe fue una de ellas. Este mítico bar, que ha albergado a las principales bandas del rock madrileño desde hace más de 34 años, acogió a la banda mexicana, que plasmó su Blues y se volvieron parte de la lista de grupos que han pasado por ese emblemático escenario. Otra de las salas de conciertos que se vio invadida por el blues de Los Blueserables fue el Honky Tonk, situado en el ostentoso barrio de Salamanca.

Así, Roberto Rivelino: voz, armónica y guitarra; Ulises Valenciano: batería; Ernesto Rodríguez: bajo; y Andrés Martínez: teclados; cerraban una semana de presentaciones y conciertos, llevando su propuesta y su sonido allende los mares y quebrantando las fronteras geográficas.

 

Cultura Blues

Revista dedicada a la difusión del Blues en México y el mundo.

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