Blues, guitarras e historias. Parte 1

Es inevitable recordar a cualquier músico de blues sin que nos venga a la mente alguna imagen posando con su instrumento musical, ya sea la armónica, el piano, el bajo, la batería, etc. Y en el mayor de los casos su inconfundible guitarra, compañeras incondicionales que firmaron con el bluesman un matrimonio vitalicio.

Son bien conocidos los estilos inconfundibles de los guitarristas de blues, sin embargo, muy pocos conocen las historias de esos instrumentos que hacen vibrar tanto al público que los escucha, como a los músicos que acarician esas seis cuerdas que emiten sonidos provocadores.

El éxito del sonido filoso de Albert King se debió a su técnica poco convencional, pero en gran medida a la guitarra Gibson Flying V que utilizó y que eligió en un momento en que pocos guitarristas lo hicieron. A esta guitarra en forma de “V” se le conocía con el nombre de “Lucy”, nombre que se le puso por la actriz, comediante, modelo, ejecutiva de estudios de entretenimiento y productora estadounidense, Lucille Désirée Ball.

Gibson fabricó por primera vez prototipos de guitarra en 1957 y estaban hechas de madera de corina, una madera similar al color de la caoba, pero más clara. La Flying V, junto con la Explorer y la Moderne conformaron una línea de guitarras modernistas diseñadas por el entonces presidente de Gibson Ted McCarty. Estos diseños estaban destinados a agregar un diseño más futurista al aspecto de la imagen que manejaba Gibson, pero no se vendieron bien.

Gibson Flying V – Albert King

La primera “Lucy” que usó King y que utilizó en casi todas sus grabaciones importantes para Stax Records, fue una 1958 para brazo derecho adquirida en San Luis a finales de los años 50´s cuando su carrera comenzaba a despegar. Esa guitarra le fue robada pero poco tiempo después la recuperaría. Por alguna razón mantuvo su nombre en secreto por algún tiempo revelándolo posteriormente como “Lucy”, lo que dio motivo a que la disquera “Stax” jugara con la revelación al lanzar la canción “I Love Lucy”.

Albert King – I Love Lucy

Como consecuencia del robo de su primer “Lucy”, Gibson le prestó una misma versión Flying V modelo 1966 que utilizó para la grabación de “Born Under a Bad Signe”, y la utilizó hasta la recuperación de su primer guitarra.

Una vez que fue recuperada su primera guitarra, la siguió utilizando hasta el año de 1974, año en que Dan Erlewine le ofreció construirle una segunda “Lucy”, una “V” zurda en una pieza de nogal negro de 125 años. King aceptó y le pidió que la guitarra llevara su nombre incrustado en el diapasón y el nombre “Lucy” en el cabezal de clavija. La guitarra le fue entregada a King en mayo de 1972. La tercer “Lucy” fue hecha por Bradley Prokopow. Albert King tocó las guitarras hechas por Erlewine y Prokopow hasta su muerte en 1992.

Como dato curioso cabe mencionar que el actor Steven Seagal actualmente es propietario de las Flying V de 1958 y 1966, así como de la copia de Erlewiney. Seagal comenta que la V de 1958 fue apostada en un juego de dados a finales de la década de 1960 y que la compró en Memphis después de que la guitarra estuvo oculta durante veinte años. Cuenta Seagal que un niño de siete años, hijo de su reparador de guitarras, vio el fantasma de un “gran hombre negro” junto a la copia que hizo Erlewine a principios de la década de 2,000, más tarde ese niño identificó al fantasma como Albert King.

Gibson ES-345 – Freddie King

Apodado The Texas Cannonball (La Bola de Cañón de Texas), Freddie King se caracterizó por su estilo intuitivo, forjando un sonido propio desarrollado a partir de unas directrices sureñas como eran la técnica finger picking y la variación de la textura sónica poniendo la palma de la mano sobre las pastillas de la guitarra. Las tres primeras cuerdas eran finas y sin entorchado; las tres últimas eran Gibson de grosor medio. Desde sus primeros tiempos en Chicago, utilizó una plumilla de plástico en el pulgar (para las cuerdas graves) y una de acero en el índice (para las agudas).

El más joven de la dinastía King, Freddie, utilizó durante sus primeros años una guitarra Les Paul Gold Top de 1954 con pastillas P-90, que usó junto con un amplificador Gibson GA-40 para su primer disco “Freddy King sings”,  posteriormente utilizó la guitarra Gibson ES-335, y ya para su álbum “Freddy King Gives You a Bonanza of Instrumentals” de 1965, utilizaba la guitarra con la que más se le suele asociar, una Gibson ES-345.

Se dice que Eric Clapton compró su primer Gibson Les Paul, que se usó para un efecto devastador en el álbum “Beano” de los Blues Breakers, después de ver a Freddie en la portada de su álbum “Let’s Hide Away and Dance Away” con su Gold Top.

Freddie King – Hide Away

Gibson E-335 – B.B. King

Es por demás conocida la leyenda de “Lucille”, la inseparable guitarra del gran B.B. King, donde se cuenta que durante una actuación en un bar, dos hombres comenzaron a pelear y golpearon, accidentalmente, la estufa de queroseno del local provocando un incendio. BB al darse cuenta de que al salir corriendo del bar, había olvidada sacar su guitarra, una Gibson acústica de aquellos años, se jugó la vida y se introdujo de nuevo al lugar para recuperarla. Una vez fuera del local le contaron que aquellos dos hombres habían peleado debido a una mujer, cuyo nombre era Lucille.

A partir de ese momento B.B. King bautizó a su guitarra con el nombre de Lucille, y desde aquellos años así les llamo a todas las guitarras que tuvo en su vida, inclusive a la modelo Custom que usó hasta su muerte y que fabrica Gibson desde 1981.

B.B. King – Lucille

Se dice que el motivo de que todas hayan sido de color negro es porque la guitarra original adquirió un color negruzco carbón por el humo del incendio; La guitarra “Lucille” que utilizó B.B. King, estuvo asociada a las variaciones, que el propio BB encargó a Gibson, sobre el conocido modelo E-335. Con la Gibson E-335 grabó el famoso “Live at the Regal”, en 1965. Finalmente, Gibson se ofreció a realizar un trabajo exclusivo para el artista, a mediados de los 70.

Cuatro años antes de su cumpleaños número 80, Gibson le regaló una Lucille única en su clase, de edición limitada misma que en 2009 le fue robada; tiempo después, el coleccionista y evaluador de guitarras Eric Dahl se encontró con la guitarra en una casa de empeños de Las Vegas, con la leyenda ‘Prototipo 1’ en el cabezal. Después de investigar y llamar a Gibson y otros, nadie pudo explicar el sello en la parte posterior del cabezal. Finalmente, Gibson le dijo a Dahl que la guitarra se había hecho para King en su cumpleaños y que había sido su guitarra principal hasta que fue robada. Dahl se reunió con King para devolverle la guitarra. En agradecimiento King le firmó y le entregó a Dahl una edición de cumpleaños número 80 de la guitarra “Lucille” que Gibson le había entregado esa misma mañana. Durante más de 60 años Lucille acompañó a B.B. King fielmente.

Un comentario sobre “Blues, guitarras e historias. Parte 1

  • el 13 diciembre, 2018 a las 09:09
    Permalink

    Muy buen artículo, saludos!

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *