Huella Azul

Phil Daniels

Hace ya más de 12 largos años que se publicó esta interesante entrevista con Phil Daniels, un gran músico y extraordinaria persona, que por cierto tuve la fortuna de pertenecer por un poco más de 7 años en su agrupación de blues y rock. Este artículo de María Luisa fue denominado en aquella edición de mayo de 2013: ‘Rhinoceros Bluesband, una banda con acento inglés: Entrevista a Philip Daniels’, vayamos a recordarla…

José Luis García Fernández (director y editor de Cultura Blues)


¿Cómo, cuándo y de dónde llega a México Philip Daniels?

En avión de Londres el 26 de agosto 1983. Llegué con mi Stratocaster, mi acústica de 12 cuerdas, un Watkins Copycat (cámara de eco que usa cintas magnéticas) y un ampli casero. Vine con mi esposa –originalmente iba a ser para unos 4 años, pero se alargaron los años– pronto cumpliré 30 años aquí en el D.F.

¿A partir de qué momento se forma la banda: Rhinoceros Bluesband?

La banda se originó en 2003 –así que lleva unos 10 años-. Actualmente está conformada, en orden de unirse, por Enrique Nájera en el bajo, Leopoldo Bautista en la batería y Martín León, guitarra. En su primera etapa, era Phil en la guitarra y voz, Ricardo Domínguez en el bajo, y tuvimos un baterista francés, Didier Villaumé. Luego Ricardo cambió a la guitarra cuando entró Enrique Najera en el bajo. Después Didier salió y entró Polo Bautista en la batería. (Es muy triste comentarlo, pero Didier tuvo un accidente automovilístico y murió hace unos años).

En nuestra cuarta etapa, después de salir Ricardo, entraron Diego Espítia en armónica y Mario Chávez en teclados. Luego salieron Diego y Mario para formar otra banda –un proyecto que luego se convirtió en La Chilanga Blues Banda, y entraron Martín León en la guitarra y Hannalé Ars en teclado y voz, pero la perdimos después de unos meses. Hannalé hizo un esfuerzo grande para continuar con nosotros pero finalmente resultó demasiado complicada para ella trasladarse a los ensayos desde Cuautitlán Izcalli todo el tiempo.

¿Cuáles son sus principales influencias?

Se pueden distinguir dos focos de influencia que se traslapan en gran medida, una es la guitarra misma y la otra es la música en sí. En cuanto a la guitarra, hay dos aspectos importantes: la búsqueda del sonido y la técnica para tocar el instrumento (un amigo me dijo que no iba a poder sacar el sonido de una guitarra eléctrica con una acústica que tenía cuerdas de nylon, pero no me disuadió).

Escuchabas al tono de guitarra de Clapton y pensabas ‘Qué tono más fabuloso ¿cómo saca este sonido?’ o en el caso de Peter Green, el tono con reverb hermoso que tenía. O bien, escuchabas a una melodía –un riff– o una secuencia de acordes, o un ritmo, y esto si lo puedes aprender a hacer en una guitarra por muy barata y fea que sea. Claro, había una diferencia enorme entre lo que imaginaba que estaba tocando y lo que realmente estaba sacando.

En segundo lugar, entonces, la música, que casi toda me llegó de segunda mano, procesada por los artistas ingleses que sí se podía oír. Conocía, por ejemplo ‘Good Morning Little Schoolgirl’ en la versión de Ten Years After. El único disco real de blues que tenía era uno de Lightnin’ Hopkins.

A finales de los sesentas… 1967, ’68, ’69… la influencia del British Blues y de guitarristas ingleses era crucial para mí. Lo más importante era conseguir material para escuchar. Escuchaba todo lo que pude de Eric Clapton, Peter Green, The Rolling Stones –especialmente su primer disco donde la mayoría de las rolas eran de R&B- ‘Can I get a Witness’, ‘I just want to make love to you’ de Willie Dixon, ‘Honest I do’ de Jimmy Reed, ‘I’m a King Bee’ de Slim Harpo etc., de Pink Floyd –David Gilmour– un gran guitarrista de una banda, que es más bluesero que muchos reconocen, creo. The Kinks, the Troggs… el fabuloso Rory Gallagher… Jimi Hendrix por supuesto -¡qué revelación!, como ha dicho tanta gente –hacía cosas con la guitarra eléctrica inimaginables antes e inolvidables después-.

Influencias norteamericanas incluyen el Boogie rock de Canned Heat, ‘On the road again’ una gran canción… su ‘Turpentine Moan’ y ‘Fried Hockey Boogie’ eran las primeras rolas que toqué en público con mi banda. Johnnie Winter me impresionó muchísimo –y– por supuesto, todavía me maravilla. Lo que recuerdo más que nada de aquellos años es que alrededor de la música había una pelea constante.

De un lado, había la constante búsqueda por discos que escuchar, yendo a las casas de amigos para oírlas, y la generosidad de amigos que me prestaban una guitarra. Del otro, en contraste, estaba la incesante desaprobación por mis preferencias musicales, las burlas idiotas, hacía los artistas que escuchaba… ‘Cualquier tonto puede hacer esto’; ‘¿esto lo llamas música?’; ‘¿por qué no escuchas algo agradable?’; ‘Se ven como idiotas’, decía todo esto.

Es difícil de imaginar hoy en día, pero el pelo largo y la ropa que se usaba realmente chocaba a la gente cuadrada. Los artistas originales, Robert Johnson, Leadbelly, los de Chicago Blues como Howlin’ Wolf, Muddy Waters, Otis Rush y Buddy Guy, por ejemplo –que habían influenciado a los blueseros británicos– los llegué a escuchar mucho más tarde.

¿Cuál considera que sea su concepto musical que proyecta?

En Londres había estado el cofundador de una banda post-punk Interference que –podríamos decir- tomó como su guía el sonido de bandas como Joy Division y Echo and the Bunnymen, aunque mi estilo de guitarra no concordaba mucho con este estilo. Mi concepción de bandas de este tipo y el nuestro no me parece tan distinto.

Mi filosofía es algo idealista –lo más importante, lo indispensable, lo esencial es honestidad, sinceridad en la expresión de emociones a través de la música– finalmente. Artísticamente, creo que el individualismo es inevitable y no creo que decirlo es de la derecha, sino que puede concordar con la izquierda también. No es una actitud ‘profesional’ –excepto en su ejecución, claro está– no se hace como ‘hueso’, una experiencia extremadamente desagradable. El propósito final es la comunicación de algo personal, algo inevitablemente emocional, por medio de narrar en música y letra una historia, un episodio crucial.

No sirve de nada agradar y anestesiar los oídos del auditorio intentando proporcionar una experiencia ‘agradable’, ‘bonita’. No soporto a las canciones ni los cantantes insinceros. Igualmente me repugnan los que comunican con gran (falsa) seriedad la ‘sabiduría’ y los consejos obvios y baratos. Hay algo que me parece que distingue al jazz del blues, y es esto: usando recursos menos musicalmente complejos, el blues resulta ser un modo de comunicar más claro y directo que el jazz. Sí hay jazz de lo más excelso, claro está, pero hay mucho que simplemente es complicado por amor a lo complicado, difícil porque difícil es mejor. Esto lo rechazo. Como puso un amigo –jazzista, por cierto– en su página de FaceBook, “Es música, no es gimnástica”.



¿De dónde proviene el nombre de la banda?

¿Qué simboliza para usted un rinoceronte? Algo pesado (llegan a pesar hasta 2 toneladas), de la poca megafauna que aún existe. Algunos pueden alcanzar una velocidad de casi 60 kph que les da un gran momento físico. Están –en todas partes del mundo– en peligro de extinción. Son hirsutos y sucios, pero tienen cara bonita. A veces son victimizados, hasta matados, por los elefantes machos jóvenes y frustrados… cosa que aún no nos sucede, afortunadamente. La idea original del nombre vino de mi hijo Charly.

¿Qué nos puedes comentar acerca de los actuales integrantes de Rhinoceros Bluesband?

Enrique Nájera (bajo), de México D.F. 1957. El maestro Enrique empezó a tocar el bajo en 2001, después de haber iniciado con la guitarra (tiene todavía un Fender Mustang Vintage escondida en su casa), y sigue fiel a la marca Fender, tocando un Jazz Bass. Se unió a Rhinoceros Bluesband en 2004, después de un concierto donde estaba tocando con su anterior banda, que también incluía a Polo. Sus influencias no se limitan al blues, sino también al rock progresivo. Su hijo, Enrique, también es bajista.

Leopoldo Bautista (batería), de México D.F. 1951. El gran Polo se unió a la banda por medio de Enrique, y le invitamos a unirse después de salirse Didier, el baterista original. Como Enrique, con quién llevaba tocando varios años, sus influencias no se limitan al blues. Polo tiene una enorme colección de discos de rock y de otros géneros. Sus intereses incluyen el arte marcial: Tae Kwon Do, deporte en el que es cinta negra.

Martín León (guitarra), México D.F. 1963. Martín es un viejo amigo de Polo a pesar de ser el más joven del grupo. Parece que nació con la guitarra en las manos, pero en realidad hizo trampa y ha estado estudiando el instrumento desde hace 25 años. Las influencias de su estilo blusero minimalista incluyen a Mick Taylor (de John Mayall y Rolling Stones), Luther Allison, a veces cuando se aloca, Gary Moore (de Thin Lizzy and BBM).

¿Cuáles son algunos de sus eventos relevantes en los que han participado?

Nos dio mucho gusto presentarnos en la televisión Mexiquense hace un par de años. Uno de los lugares favoritos de la banda es haber tocado en el Zócalo para la Feria del Libro, donde hemos estado tres veces, hemos participado en la Feria de la Ciudad de México en el Palacio de los Deportes, en el Festival Netzahualcóyotl, en el Faro de Tláhuac y en varios otros eventos más chicos.

¿Qué viene a futuro para la banda?

Estaremos próximamente en el 7º Encuentro Nacional de Blues en el Centro Cultural José Martí. También este año, quisiéramos empezar a incluir material propio en las presentaciones, pero por diversas razones no se ha podido. Sin embargo, vendrá en el futuro cercano.

¿Cómo observas el panorama del blues en la Ciudad de México?

La primera sensación que tengo, es que hay muchos más lugares que están presentando blues. Hay más bandas, mucho más entusiasmo por el blues, boogie, R&B. Lo que no sé, es si es una percepción mía basada en mi ignorancia previa y actual. Una de las cosas que noto, particularmente como soy extranjero, es la gran apertura y la enorme cantidad de música y cultura que vivimos en la gran ciudad. Siempre hay mucho interés y entusiasmo. ¡Me encanta!

¿Algún mensaje para los lectores de Cultura Blues?

Muchas gracias a todos por el apoyo, entusiasmo e interés que todos brindan. De veras, mil gracias. Muchos abrazos a todos.