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Entrevista con Kim Wilson

Entrevista con Kim Wilson: Ardiendo lentamente en el blues. Agradecimientos especiales a Glen Parrish. Fotos por Douglas Avery.

El legendario cantante y maestro de la armónica Kim Wilson, de The Fabulous Thunderbirds, publicó su nuevo álbum Slow Burn en el sello discográfico M.C. Records el pasado 21 de noviembre. Slow Burn es la continuación de su lanzamiento nominado al Grammy en 2020, The Bigtone Sessions. Acompañando a Kim en gran parte del disco están tres increíbles músicos de blues que fallecieron recientemente, Richard Innes en la batería, Barrelhouse Chuck en el piano y Larry Taylor de Canned Heat en el bajo.

Slow Burn es su cuarto álbum que ha lanzado con M.C. Records. Es un material de dos sesiones separadas, una en 2014 y la otra en 2020. Ninguna de estas canciones había sido lanzada antes. Este puede ser el disco de blues más profundo de Kim. Versiona a leyendas como B.B. King, Howlin’ Wolf, Robert Nighthawk y Sonny Boy Williamson II. Cuatro canciones en el disco son originales de Kim Wilson. El álbum presenta la voz profunda y apasionada de Kim, así como su reconocido virtuosismo en la armónica.

En primer lugar, has tenido muchas experiencias en la vida, y en la música. ¿Cuáles son algunas de las lecciones más importantes que has aprendido de esa experiencia?

He aprendido a ser humano. Esa es la más importante, porque todos los antiguos eran gente normal. También me enseñaron humildad, algo que siempre fue muy importante para mí. Pero claro, hay que tener ego para tocar música, ¿no? Pero creo que hay que moderar un poco el ego. Y eso es importante.

Actualmente tienes un lanzamiento más con M.C. Records. ¿Tienes alguna anécdota interesante sobre la creación de tu nuevo álbum «Slow Burn»?

Los temas de este álbum son muy especiales porque varios de ellos incluyen algunas de las últimas actuaciones en estudio de tres grandes del blues: Richard Innes, Larry Taylor y Barrelhouse Chuck. Básicamente, todo se grabó igual que antes; sin embargo, creo que la calidad de sonido de este CD es fantástica y está a la altura de cualquier cosa moderna. Un blues genial para ustedes, fans, y espero que lo disfruten tanto como nosotros al crearlo.

Has viajado por todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Europa y Japón ¿Cuáles son tus conclusiones sobre la escena local de blues?

No creo que la escena local de blues en algún momento vaya a desaparecer. Pero hay otros lugares donde hay buenos músicos. Escandinavia tiene buenos músicos. Brasil también. En Estados Unidos, hay algunos… La Costa Este y Nueva Inglaterra siempre han tenido muy buenos músicos, también aquí en California. Hay algunos buenos músicos aquí, pero no hay una escena en ningún lugar.

Simplemente hay que encontrarla cuando se puede. Creo que es difícil, sobre todo encontrar el auténtico blues. Es muy difícil de encontrar. Antes, San Francisco, el Área de la Bahía, era un lugar genial. Ahora todo eso ha cambiado. Creo que en todo el mundo… he estado en todo el mundo. No he visto una gran cantidad de, al menos, el tipo de blues que me gusta en varios sitios. Como dije, en Escandinavia hay buenos músicos. En Gran Bretaña, puede que haya algunos, pero no hay escenas musicales reales.

¿Cuál es el equilibrio en la música entre la técnica y las emociones del alma?

Bueno, en realidad todo empieza con la emoción, ¿no? Si vas a tener técnica y emoción, genial. Pero tienes que elegir… En realidad, todo se reduce a la emoción. Se reduce a cómo tocas la nota. Se reduce a la interpretación de la canción. Y todo eso es muy importante.

¿Qué es lo que más extrañas hoy en día de la música del pasado?

Lo extraño todo. Crecí tocando con los más grandes. Los que inventaron esta música. Ya sabes, gente como Muddy Waters, Jimmy Rogers, Eddie Taylor, Johnny Shines. Toqué con casi todo el mundo. Y lo que realmente extraño es a la gente con su estilo propio. Con su propia personalidad. Tenían todo, les pertenecía.

Supongo que podría decirse que era regional. Incluso los chicos de Chicago venían de diferentes lugares del sur. Ahí es donde empezaron. Creo que hoy en día hay mucha gente cantando cosas con aires de góspel. Y no distingo ninguna diferencia en los estilos. Creo que… no escucho blues de verdad. Hay un par de chicos como Harrell «Young Rell» Davenport, que es muy bueno.

Sean «Mac» McDonald, es otro chico que también es bueno. Y creo que esos son los jóvenes afroaestadounidenses que están empezando a llevar el género a algún lado. Todavía no escucho nada realmente único. «Young Rell» Davenport es muy, muy talentoso; creo que ese podría ser el futuro. Hasta que descubramos que a la gente negra ya no le gusta este tipo de blues. Así que será un poco extraño para ellos a medida que progresen. Creo que la mayoría de la gente está… como dije, muy diluida. No es puro. Es más bien pseudo-góspel.

¿Por qué crees que el legado de los Fabulous Thunderbirds sigue generando muchos seguidores?

Porque es real. En esencia, también somos únicos. Tenemos diferentes estilos musicales. Pero, en definitiva, todo es blues, ¿no? Y creo que está a punto de volverse aún más bluesero a medida que avancemos el próximo año.

Porque vamos a rendir homenaje al blues de Chicago. Así que escucharán muchas cosas que no han escuchado de nosotros antes. Creo que será genial para mí, porque es donde vivo. Es lo que más me gusta. Estoy muy feliz de presentárselo a la gente. Siempre damos un buen concierto, siempre tenemos una gran banda.



¿Qué momento cambió más tu vida?

Tengo muchos de ellos. La primera vez que conocí a Eddie Taylor… tenía unos 19 años. Fue increíble. Conocí a George ‘Harmonica’ Smith cuando tenía más o menos la misma edad. Se subió al escenario conmigo. Ni siquiera sabía que iba a pasar. Tenía miedo, era mi ídolo. Luego, la vez que conocí a Muddy Waters… Fue algo muy importante para mí.

Así que, los tres… junto con muchos otros. Tocar en un concierto con Albert Collins y Lowell Fulson, en el mismo programa y ser sus teloneros. ¡Fue increíble! Trabajar con Jimmy Rogers, el disco que hice con Dave Myers, hay muchísima gente a la que agradecer. Me paso la vida intentando corresponderles.

¿Qué tan difícil fue para una banda de blues crear éxitos como «Tuff Enuff» y «Wrap It Up»?

Supongo que fue bastante difícil. Pero nos vimos ante un reto. Hay que decir que no ibas a llegar a ninguna parte. Nunca ibas a tener un disco de éxito. Bla, bla, bla. Y dijimos: «Bueno, vamos a por ello«. Y eso hicimos. Salimos y… fuimos a Inglaterra y grabamos con Dave Edmonds. Era un productor estrella en aquel entonces.

Ver cómo ese disco subía en las listas de éxitos también fue un gran logro. Así que, cuando la gente te desafía, tienes que aceptar el reto y asumirlo. Bueno, ese era un momento y un lugar. Era un momento, no digo que hay muy buena música en ese álbum, de hecho. Hay buena música. Intentamos mantenerlo auténtico y a la vez contemporáneo. No es fácil.

¿Cuál es la historia detrás de tu apodo «Goleta Slim»?

Hace mucho tiempo, cuando era niño, mi amigo se llamaba John Phillips, no el John Phillips de los Mamas & Papas. Era armonicista. Me subió a muchos escenarios cuando empecé a tocar. Pensaba que era de Sudáfrica. Lo cual es una locura. No lo soy, claro. Empezó a llamarme «Goleta Slim». Eso se me quedó grabado por mucho tiempo. Todavía hay gente que menciona ese nombre. Cuando ves publicaciones en Facebook e Instagram, todavía hay gente que me llama «Goleta Slim», aunque no lo creas. Ese soy yo, soy “Goleta Slim”. Aquí estoy.

Gran parte de tu carrera transcurrió en Austin, Texas. ¿Cuáles fueron las razones que convirtieron a Texas en el centro de experimentación del blues y el rhythm and blues en los 70?

Bueno, hay una razón, Clifford Antone. Amaba la música. Era un mecenas de las artes. Cuidaba de toda esa gente. Era lo primero que hacía cuando llegaban a la ciudad: Big Walter, Eddie Taylor, Jimmy Rogers. Mandaba a todos esos chicos al médico para que les hicieran una revisión. Realmente le importaba. Creo que esa es la única razón.

Había blues en esa parte de Texas en aquella época. No creo que hubiera nada más destacable. Antone trajo a esta gente. Les dio a los músicos locales que disfrutaban tocando blues. Les dio un escenario donde tocar. Y había muchos otros escenarios, pero ese era el escenario donde tocar. Así que… Clifford Antone fue el verdadero responsable de todo eso.

¿Qué recuerdo del gran Clifford Antone te hace sonreír?

Salíamos a desayunar todas las madrugadas. A las dos o tres de la mañana. Siempre íbamos a Katz’s Deli. Le encantaba comer. Le encantaba, hacerme comer también. Era uno de esos tipos que era un personaje. Era realmente un gran hombre. No había nada más en todo el país… como lo que pasaba allí en esa época.

Ha habido muchas formaciones diferentes de la banda. ¿Cuál de ellas es tu favorita?

Bueno, la actual. Creo que es genial. Tengo a Rudy Albin en la batería. Tocó con Brother Jack McDuff durante seis años. Un músico fantástico. Tengo a Steven Kirsty en el bajo. Un joven que conoce la música de pies a cabeza. Tengo a Bob Welsh, un músico increíble, gran acompañante y gran solista. Tengo a Johnny Moeller en la guitarra. Su nombre habla por sí solo, otro gran guitarrista de Texas. Es mi formación favorita.

¿Qué significa el blues para ti?

El blues significa alegría. Es todo emoción. Pero para mí, me da alegría. Estoy aquí sentado mirando unos 4,000 cds. Debo decirte que, de los 4,000 cds que tengo… solo hay una persona que sigue viva y es Buddy Guy, quizás otra persona sea Billy Boy Arnold. Eso es todo. Finales de los 40 y mediados de los 60. Me da alegría. Y no importa si es blues. Puede ser hard bop, puede ser soul, puede ser góspel. Me encanta todo. Pero especialmente el blues. Como he dicho, me da una sensación de alegría. Escucharlo hecho bien.

¿Qué caracteriza el sonido de Kim Wilson?

Aprovecho todas mis influencias. Lo que les diría a los jóvenes que intentan adentrarse en esta música es… ‘No se queden con una sola persona como influencia. Creo que simplemente se manifestará como ustedes lo quieran’. Me gustaría pensar que tengo un sonido realmente bueno, eso es lo más importante.

También me gustaría pensar que toco con alma y sentimiento. También tengo cierta habilidad técnica. Me encanta la música. Constantemente intento no reinventarme, sino aportar algo un poco diferente cada año. Creo tener un sonido con cierta habilidad técnica… eso soy yo. Con muchas influencias diferentes.

En serio, ¿cuáles son las diferencias entre los armonicistas de tu generación, como tú, Mark Wenner, Rick Estrin, y los mayores, como Paul Butterfield, Charlie Musselwhite, Corky Siegel y otros?

Bueno, ya sabes, entre esas generaciones, no hay tanta diferencia. Creo que ahora, con la gente de la próxima generación, hay mucha diferencia. Hay jóvenes que intentan seguir adelante. Y eso es bueno, también hay gente que puede que incluso sean buenos músicos, pero no tocan blues de verdad. No voy a hablar de quiénes son. Creo que entre Rick Estrin, Mark Wenner, Corky Siegel, Charlie Musselwhite y Paul Butterfield, la diferencia no es tanta. Creo que casi venimos de la misma generación. Un poco alejados, pero no tanto. A todos nos gusta lo mismo. Crecimos escuchando a la misma gente.



¿Recuerdas cuál fue el mejor consejo que te han dado?

Bueno, es curioso que me lo preguntes, porque cuando trabajaba con Lowell Fulson, de niño, lo único que me dijo fue: «No tienes que tocar sobre esa mierda«. Eso me ayudó mucho a entender cómo acompañar a la gente. Fue muy importante para mí. Ese podría haber sido el mejor consejo que alguien me haya dado.

Siendo honesto, recibí consejos de todas las personas con las que he tocado, gente como Muddy Waters y Jimmy Rogers, porque eso realmente me impulsaba a trabajar con gente como Muddy y Jimmy Rogers y a entender cómo Muddy Waters siempre decía: “Escucha a Kim. Él sabe cómo entrar y salir de ahí. En otras palabras, no esta encimándose a la voz. Está realzando la voz para el solo. Tienes que dejar de lado el ego”.

Con 74 años. ¿Qué es la felicidad para Kim? ¿Cuál crees que es la clave para una vida plena?

Encuentra a alguien con quien te lleves bien y con quien puedas pasar el resto de tu vida, como yo lo he hecho. Disfruta dondequiera que estés, dondequiera que vivas. Vivo en el paraíso. Donde vivo hace el mejor clima del mundo. Ahora mismo miro afuera y digo: «¡Wow!». Acabo de celebrar mi noveno aniversario. Mis 74 años.

Finalmente me casé hace nueve años. Pero… sabes, eso ha sido algo muy importante para mí. Mi esposa (Shannon) es increíble. No puedo creer la suerte que tuve al encontrarla. Así que soy muy afortunado. Vivo en un lugar muy bonito. Nada extravagante. Solo una casa bonita. También tengo toda mi música a mi alrededor. Así que es una vida hermosa. Claro, ya sabes, todavía hay que salir y ganarse la vida.

¿Cuál fue el impacto de la música afroestadounidense en las implicaciones socioculturales?

Es un impacto muy positivo. Gente como B.B. King. Gente como Muddy Waters. Volviendo a gente como Robert Johnson. Lonnie Johnson. Tampa Red. Tuvieron un gran impacto en la cultura de entonces. Era algo completamente nuevo. Creo que simplemente continúa. Mientras todos lo mantengamos auténtico. Habrá un gran impacto en todos.

No sé qué tan impactante sea hoy en día en los afroestadounidenses. Probablemente no mucho. Lo cual es lamentable, pero quizás estos jóvenes afroestadounidenses puedan ayudar a que eso sea impactante, ayudar a que vuelva, y a conseguir un poco más de público negro, espero. Sea como sea, es positivo. No hay más. Si se presenta correctamente, solo puede ser positivo.

Recuerdo que hace unos años me dijiste… que te gustaba ir en una «máquina del tiempo» al Silvio’s Lounge, Chicago, años 50 y 70… y comer un sándwich de chuleta de cerdo en Maxwell Street…

Sí. Bueno, no fui al Silvio’s, pero pude comer un sándwich de chuleta de cerdo en Maxwell Street. Por desgracia, no pude ir a Silvio’s. Eso habría sido fantástico. Silvio’s ya había desaparecido cuando empecé a tocar. Era un ambiente, jovial. Ahora, ese era el ambiente en Chicago en esa época. Era un ambiente muy intenso. Ni siquiera puedo imaginarlo. Debió ser increíble. Es todo lo que puedo decir.