Una cruzada por el blues
Desde el noreste: una cruzada por el blues, el rock y músicas afines, por esos senderos y rutas que tiene el blues en México. El blues como raíz de una cultura que tiene tanta historia y tanto que decir, ya sabemos que el blues tuvo unn hijo y lo nombraron rock and roll, cuánta razón tenía el maestro Muddy Waters… Foto: Gertrudis Blues (Mascogos).
«Todos ustedes
Saben que el blues tiene alma
Bueno, esta es una historia
Una historia nunca contada.
Bueno, ya sabes que el blues quedó embarazado
Y llamaron al bebé rock ‘n’ roll.
Magic Slim lo dijo
Saben que el blues tiene alma
Pinetop lo dijo
Saben que el blues tiene alma
Bueno, el blues terminó, tuvo un bebé
Y llamaron al bebé rock ‘n’ roll.
Johnny Winter lo dijo
Saben que el blues tiene alma
James Cotton lo dijo
Saben que el blues tiene alma
Bueno, el blues tuvo un bebé
Y llamaron al bebé rock ‘n’ roll»…
Muddy Waters
Y el blues como semilla cultural llegó al mundo también de muchas formas y maneras, esclavitud, vida fronteriza, migraciones forzadas, intercambio cultural-vivencial, etc, etc, etc. En México nuestras fronteras fueron el camino, la ruta perfecta, sin ser eruditos en el tema en cómo el blues, llegó desde siempre y de distintas maneras a instalarse y poco a poco a divulgarse desde hace mucho, mucho tiempo atrás.
Ejemplos hay varios: comunidades como los mascogos llegaron a México en 1850 huyendo de la esclavitud y el despojo territorial en Estados Unidos, específicamente desde Texas, Oklahoma y Florida. El gobierno mexicano, presidido por Mariano Arista, les otorgó tierras en El Nacimiento, municipio de Múzquiz, Coahuila, bajo la condición de que defendieran la frontera norte contra las incursiones de apaches, comanches y lipanes.
Liderados por figuras como John Horse y junto con los indígenas Kikapúes y Seminolas, cruzaron el Río Bravo buscando refugio en un país que ya había abolido la esclavitud. Traían consigo sus costumbres, sus cantos y su música. En esa frontera norte, donde se asientan dan vida a cantos de trabajo y alabanzas.
Otro caso es el canto cardenche, que es un género musical a capella originario de la Comarca Lagunera (entre los estados de Durango y Coahuila) a finales del siglo XIX. Su surgimiento está vinculado al contexto de las haciendas algodoneras y mineras, donde los peones, en condiciones de semi-esclavitud y jornadas extenuantes, utilizaban esta expresión como una válvula de escape emocional.
Que de por sí se desarrolló en condiciones precarias, las voces de los trabajadores era su única manera de desahogar sus penas a través del sotol después de jornadas extenuantes, hoy quedan muy pocos exponentes del Canto Cardenche y de la comunidad mascogos y kikapus. La cultura musical de los kikapú y los mascogos se mantiene viva en el municipio de Múzquiz, Coahuila, aunque con estados de vitalidad muy distintos.
Un poco de historia y leyenda
Mascogos: Su tradición vocal se centra en el Capeyuye (himnos espirituales o góspel) y el «Gertrudis Blues». Estos cantos, interpretados a capella por mujeres acompañadas solo con palmas, están en peligro crítico de desaparición, pues quedan solo 4 o 5 mujeres que los ejecutan; sin embargo, el documental Gertrudis Blues y el disco Mascogo Soul han ayudado a preservar y visibilizar este patrimonio afro-seminol.
Kikapú: Su música es fundamentalmente instrumental y ritual, destacando el uso del teponaztle (tambor vertical de madera) durante danzas sagradas como la del venado o la celebración de «El Paso del Águila», manteniendo una presencia cultural más activa y visible en las festividades locales.
Así el blues llegó a México por nuestras fronteras donde se fusiona con el tex-mex, rock and roll, ¿country?, góspel, soul, y el rhythym and blues.
Breve historia del blues y rock en Coahuila
La presencia del blues en Coahuila tiene raíces que se remontan al siglo XIX, vinculadas a la llegada de tribus indígenas y negros mascogos (Seminoles) a la región, quienes establecieron la colonia Benito Juárez tras escapar de las reservas de Oklahoma. Sin embargo, el desarrollo del género moderno y el rock and roll se consolidaron principalmente en la zona lagunera (Gómez Palacio, Lerdo y Torreón) durante las décadas de 1950 y 1960, influenciados por la música estadounidense que llegaba a través de las fronteras y las estaciones de radio.

Orígenes y la zona lagunera
En la zona lagunera, el rock and roll emergió a finales de los años 50 con grupos locales que competían y colaboraban en bailes y fiestas. Figuras clave incluyen a Juan «Chalío» Hernández Quijano, reconocido como un virtuoso del requinto, y grupos como Los Blue Comets, formados en 1959 en la cochera de la familia Hernández. Interpretaban temas de Elvis Presley y Ricky Nelson.
Los Espíritus del Rock, activos a finales de 1959, rivalizaban con Los Baby’s Rock y fueron base para futuros grupos como La Comparsa Universitaria de La Laguna. Los Happy Boy’s: destacaron por su energía en presentaciones locales y la fabricación artesanal de instrumentos eléctricos. Los Cardenales, grupo instrumental de los años 60 especializado en el estilo de The Ventures, con gran aceptación en salones de baile de Torreón y Lerdo. En Saltillo se puede contar a Las Ánimas pioneros en el rock and roll y twist con un solo disco (1968) que dejó constancia de su paso por el rock.
Evolución reciente del blues
A diferencia de la zona fronteriza (Tijuana y Reynosa), donde el blues y el r&b llegaron antes con la afluencia de turistas estadounidenses, en Coahuila el blues tuvo un desarrollo más tardío y fragmentado. Aunque existen festivales y grupos locales (como los mencionados en el Segundo Festival de Blues en México 1979 o iniciativas en Dolores Hidalgo), la escena enfrenta desafíos de centralismo y visibilidad. En la actualidad, la cultura del blues en el estado se mantiene viva a través de grupos independientes, festivales locales y la labor de promotores culturales que buscan inspirar a nuevas generaciones de músicos.
Esta historia continuará…
