Reseña del 11° Festival Nacional Queretablues 1
Reseña del 11° Festival Nacional Queretablues 2025. Fotos por José Luis García Fernández y James García
La edición número 11 del Festival Nacional Queretablues se llevó a cabo del 13 al 17 de agosto pasado en distintas sedes, en la preciosa ciudad de Santiago de Querétaro. Las diversas actividades me hicieron recordar las veces que he estado presente, siempre participando en alguna de esas actividades dentro de su programación: como conferencista, presentador de discos y libros y exponiendo fotografías. Por supuesto, he tocado con distintas agrupaciones: Rhino Bluesband (2016, 2018, 2021 y 2022), Cultura Blues Project (2019), Blues Demons (2024); y como músico invitado en Querétaro All Stars (2017), Johnny Burgin Band (2023) y ahora con La Rambla & Evelyn Rubio.
Las jornadas de este año 2025 iniciaron el miércoles 13 de agosto en la Plazuela “Artículo 123” Hércules, Qro., con la participación de las bandas queretanas: See The Fish, La Boca Negra Blues, La Verdad y La Oca Banda de Blues. Desafortunadamente, al no haber presenciado este inicio, puedo decir que por comentarios del público asistente a los conciertos en los siguientes días del Festival, el arranque fue muy exitoso y presagió lo mejor para las siguientes presentaciones musicales y actividades culturales programadas.
Jueves 14 de agosto
Después de un agradable viaje por la carretera número 57, platicando anécdotas de aquí y de allá con Sandra Redmond, llegamos a Querétaro para de inmediato instalarnos en el hotel asignado y emprender el camino hacia nuestra primera actividad en este Festival. Se trataba de la presentación de varios libros: “Blues a la Carta II. De Colección” de mi autoría y “Huella Azul. Primera Parte” de María Luisa Méndez con mi participación; “Apuntes sobre el Blues Hecho en México Tomo I y Tomo II” por Jorge García Ledesma; y “La Noche Surrealista” por Himber Ocampo. Todo esto en la Casa de Cultura Dr. Ignacio Mena.
Apenas alcanzamos a llegar al lugar cuando se soltó un fuerte chubasco, como ha venido sucediendo en muchas partes del país, motivando esto un retraso en el inicio de la actividad. Sin embargo, Himber Ocampo (guitarra y voz) y Arturo Silva (armónica), arrancaron de manera informal el evento con poesía y música, tocando unas piezas de blues original y leyendo algunos poemas precisamente del libro La Noche Surrealista, que se presentaba en esa tarde-noche.
Enseguida, tuve la oportunidad de ofrecer una breve charla basada en la introducción de cada uno de los dos libros que llevé a presentar en el marco del Festival. Para dar paso a Jorge García Ledesma que de igual manera, comentó detalles de sus dos más recientes ejemplares. Estos cuatro libros, por cierto, con mucho contenido relativo al blues hecho en México. Para finalizar la sesión, una improvisada banda acústica deleitó al público asistente con varias piezas de blues. En ese jam estuvieron: David Pedraza (Serpiente Elástica), José María Cabrera (El Callejón Blues Band), Alfonso Ortiz (Rumorosa Blues Band), Jorge García Ledesma (Follaje) e Himber Ocampo con Arturo Silva.
Viernes 15 de agosto
Como ha sido mi costumbre en la asistencia a festivales, siempre me doy un tiempo para hacer alguna visita turística, y en esta ocasión correspondió un paseo por la interesante y bella Zona Arqueológica de El Cerrito, que se encuentra en el municipio de Corregidora, a 7 km. del centro de la ciudad de Santiago de Querétaro. La imponente pirámide de El Pueblito, con aproximadamente 30 metros de altura y sus jardines alrededor, hicieron de la mañana un momento muy agradable, para en horas más tarde estar listo para el blues.
Llegando al Jardín del Arte, coloqué con la gran ayuda de Gerardo Rodríguez, Sandra Redmond y Kuky, la exposición de fotografías tradicional con imágenes capturadas en el Festival de Blues en Chicago 2025, que adornaría el frente del escenario. La tercera jornada musical del Festival, inició con la muy buena participación del grupo de Mineral de Pozos, Guanajuato: Maxorhú. Una agrupación que rescata la música con instrumentos prehispánicos, con una tendencia hacia el jazz experimental. Pero también hubo una fusión de blues que realizó el trío acompañado de invitados especiales, entre ellos Armando Aguilar (Sangremal Blues y El Callejón Blues Band).
Después, la gran banda Marband de Querétaro, encendió desde muy temprano el escenario con sus atinadas intrepretaciones de blues tradicional y contemporáneo. Esta numerosa agrupación cada vez que se presenta va sonando mucho mejor, logrando irse posicionando en el gusto de los blueseros queretanos y seguramente muy pronto, en el de otros lugares del país. La flama no se extinguió sobre el escenario, sino que al contrario resplandeció aún más con la música de la Conexión, un ensamble conformado por integrantes de dos bandas queretanas: La Verdad y Marband. Su actuación con temas de blues rock llenaron el Jardín del Arte de frecuencias auditivas espectaculares, logrando mantener la atención del público que aguantaba, sin problema, la ligera llovizna que caía sin cesar en ese brillante espacio cultural e histórico, sede del Festival.
La noche se había hecho presente ya desde antes de la agradable actuación de Circo Blue, una banda comandada por Paco López, quien, a través del tiempo, a pesar de los cambios de alineación, ha mantenido firme su propuesta de blues original con algunas muy buenas versiones a clásicos del género. Fue entonces cuando llegó el momento estelar del cierre de la jornada con la magnífica actuación de la veterana banda Serpiente Elástica. Originalmente procedente de Puebla por su líder, compositor, guitarrista y cantante David Pedraza, pero hoy acompañado con músicos de Querétaro, los extraordinarios: Jorge Reséndiz (bajo), Roger Vargas (guitarra) y Roberto Hernández ‘Robonzo’ (batería).
Si el blues mexicano quisiera definirse, es precisamente con esta banda como ejemplo, ya que quedaría muy claro para todos, cuál y cómo es que se hace el buen blues en este nuestro México. El final de la jornada llegó, no sin antes de darle la bienvenida en un lugar del centro de la ciudad queretana a Nina Galindo, quien actuaría en la jornada sabatina del Festival.
Sábado 16 de agosto
El cuarto día de Festival presagiaba continuar con grandes actuaciones. Pero antes una nueva parada turística y cultural ocupo mi tiempo por la mañana. Fue una encantadora visita al Museo Regional de Querétaro, ubicado en lo que se conocía como el antiguo Convento Grande de San Francisco. Cargado de datos históricos y de satisfacciones personales por el recorrido, me dirigí presuroso a la vuelta del recinto, al Jardín del Arte, para llegar puntual a la cita con la actividad de lectura de poemas y textos en la llamada: Mesa de Literatura Queretana.
La presentación de los autores estuvo a cargo de nuestro amigo, José Andrade quien dio la palabra a Paulina Romero, Dalia Larisa Juárez, Víctor Santos, Carlos Campos, Dionicio Munguía, Adán Lomelí y a Ale Lobato, quien se dio a la tarea de leer un texto lleno de vivencias relacionadas al primer Queretablues, y que amablemente nos ha compartido para esta publicación…
Breve recuerdo del primer Queretablues por Ale Lobato
La tarde de aquel sábado de 2014 comenzó estupendamente, las primeras bandas abrieron el festival sin contratiempos. Jr. Willie se sentó con su bella guitarra a explorar los ritmos del delta, ahora que lo pienso, el hecho de que ese estilo comenzara lo que hoy es una institución, el Festival Queretablues, es un dato romántico: así comenzó el blues en las orillas del Mississippi, y con ese ritmo comenzó también la historia del festival que este año celebra su décimo primera edición.
El aire tibio prometía un anochecer perfecto para que el blues inundara las calles frente a la Unidad Deportiva “La Estación”, recinto peculiar asignado por las autoridades para permitir que se llevara a cabo ese primer encuentro.
‘El Diablo’ y yo conjeturamos entonces que esa especie de gradas, mal llamadas por las autoridades “anfiteatro” al fondo de la calle ciega Héroe de Nacozari, la calle de la antigua estación del tren, era una especie de prueba para Julio, Chema, Poncho y Armando… como si les dijeran: “Si no destrozan nada, el próximo año podremos asignarles algo mejor”. Es de todos sabido que las tocadas provocan reservas y se enfrentan con muros de temor y dudas por parte de las esferas políticas, trauma nacional que no ha sido superado desde Avándaro.
Tras Jr. Willie subieron al escenario The Bluesmen, Parque Lira, La Oca, La Rumorosa y el Callejón Blues Band, pero no sin tropiezos, pues hacia el inicio de la noche comenzó a llover, como ayer, una lluvia persistente e impredecible: bien podría escampar, bien podría convertirse aquello en la venganza de Tláloc. A pesar de ello todo marchaba bien hasta que en un momento se apagó la luz, las rechiflas del público y el ambiente que quedó en penumbras movilizó a todos los que tuviéramos manos y pies para ayudar. Tanto el público congregado, como los músicos y técnicos, aportamos para que nuestra fiesta siguiera andando.
En ese rincón a las afueras del cuadro principal del centro de la ciudad, contra viento y lluvia, guiados sólo por la pasión y la determinación de expandir el blues en la ciudad, el cuarteto de organizadores sacó adelante la tocada. El Staff a cargo del “Gory” y el “Motor”, conectaron y desconectaron aparatos, algunos cortamos envases de PET para cubrir cables y contactos, se consiguió encender un reflector y, bajo la pertinaz llovizna y a media luz, tocaron la Rumorosa y El Callejón, bandas organizadoras.
No recuerdo cuál de ambas cerró, pero cuando se escuchó la última rola, todos aplaudimos, chiflamos y celebramos en una especie de éxtasis colectivo. Se había logrado. Calculo que nadie esa noche fue consciente de que había comenzado algo más grande que una tocada de pasión y capricho, de pasión y determinación que también era capricho.
El capricho de hacer que el blues tomara su sitio en la ciudad, de recuperar la memoria de este género nacido de condiciones extremas de explotación y que conecta con las personas de cualquier tiempo porque responde a la natural reverberación del latir del corazón, del esfuerzo, de encontrar sentido a la vida a través de hacer algo bello, así sea con seis cuerdas, un tambor y la voz humana.
Es un gusto para mí recordar esto, agradecer a los organizadores su valentía y señalar lo importante que es el hecho de que el blues sobreviva, que se retome y pase de generación en generación, porque nos habla de la historia de la humanidad, y es una expresión como todo arte que se hace con honestidad y pasión, nos conecta con lo mejor que somos.
Cierro con una deuda personal: Quiero resaltar el indispensable rol que jugó Julio Cervantes ‘El Diablo’, durante los primeros cuatro festivales, que ello no se olvide. Su entrega, su determinación y su pasión por todo lo que hacía, han sido una orientación fundamental en mi vida, y de quienes le conocieron verdaderamente. Él vivió convencido de que el arte y la música nos hacen mejores personas, nos permiten amar la vida. Gracias Poncho, Chema, Armando… Gracias Julio César.
Cargados de emociones encontradas, depués de escuchar atentamente a cada uno de los autores queretanos, nos propusimos a ocupar nuestras sillas y lugares preferidos en el Jardín del Arte, a fin de disfrutar una jornada musical más del Queretablues 2025. La extensa programación sabatina comenzó con Sangremal Blues de Querétaro, ahora en formato de trío, ya que Armando y Chema han incluido a un armonicista a su número artístico, a Mauricio Ávila, por cierto, cofundador de El Callejón Blues Band, dándole un matiz de alta calidad a su comprobado proyecto, además de que se lucieron estrenando rolas, que en días pasados habían publicado en plataformas digitales.
Entonces surgió lo inesperado, a 20 minutos de iniciar la actuación de La Rambla, Gil Casillas su cantante y guitarrista me invitó a integrarme al palomazo con la banda, que además tendría sorpresivamente la presentación de la cantante y saxofonista mexicana, residente en Houston, Texas: Evelyn Rubio.
Corrí hacia el estacionamiento del hotel, ya que mi teclado se encontraba reposando tranquilito en la cajuela de mi auto. Lo tomé y volví a correr hacia la sede del festival. Llegué agitado pero muy emocionado unos minutos antes al estrado, en donde fui llamado para recordar viejos tiempos a lado de estos chavos del blues del estado de México que se discutieron, y que se ganaron dos veces el grito tradicional del público de: ¡otra!, ¡otra!, ¡otra! Con el que se da por entendido cómo fue nuestra tocada de esa tarde.
Calientito, calientito encontró la tarima del escenario la Beto’s Blues Band de San Luis Potosí en formato de trío, y por ello de inmediato Beto se puso manos a la obra para que la temperatura se mantuviera en el nivel alcanzado esa tarde. Con su estilo que domina a la perfección, la agrupación pronto encontró eco con el público y lo mantuvo al filo del asiento. Logrando una comunión excepcional bajo la interpretación de sus temas divertidos y originales. Un acierto más de la banda potosina que también ya tiene un lugar privilegiado en la escena bluesera nacional.
Una de las bandas decanas de la escena bluesera siguió la fiesta. Follaje con su tradicional estilo que combina el blues con el funk y un mucho de rock urbano, mantuvo al respetable entretenido y con un considerable ánimo para comulgar, bajo el frío viento queretano, con una amalgama de sentimientos derivados de las notas que entregaron. La banda sigue siendo referente en muchos sentidos y el público lo agradece. También tuvieron a sus invitados: Evelyn Rubio y Juan Carlos Cortés.
Ya con muchas horas de música a un volumen ligeramente alto, llegó la tranquilidad. Dice el dicho que después de la tempestad viene la calma, y así fue… el dueto acústico conformado por Nina Galindo y Jorge García Montemayor, bajó el volumen, pero no la intensidad y mucho menos la calidad. El público guardó silencio y compostura pero para acompañar inclusive al dueto coreando sus canciones, y aplaudiendo todas las piezas escogidas para ser interpretadas en esta noche que pasará como una de las memorables en la historia del Festival. Finalmente, el after en un lugar cercano a la sede de los conciertos fue realizado con algunos de los participantes quienes brindamos juntos por el éxito del día.
