Blues en el Viento

José Agustín y la contracultura mexicana 2

José Agustín y la contracultura mexicana:

Una representación crítica de la juventud en la novela “Se está haciendo tarde”

Su obra y relación con la contracultura

Desde su primera novela, La tumba, la narrativa de José Agustín incorporó elementos innovadores, como un lenguaje coloquial, referencias a la música rock, reflexiones sobre la sexualidad y una mirada crítica hacia el mundo adulto. Estas características lo convirtieron en una figura central de la llamada “literatura de la onda”, corriente que representó la voz de la juventud en los años sesenta y setenta.

El contexto histórico en que surgió esta nueva forma literaria es importante. Durante los sexenios de Adolfo López Mateos (1958–1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964–1970), México experimentó un crecimiento económico sostenido, pero también una creciente inconformidad social. La desigual distribución de la riqueza motivaba protestas y manifestaciones populares, reprimidas sistemáticamente; debido a esto la juventud, especialmente la de clase media urbana, se encontró atrapada entre el acceso a nuevas formas culturales y la represión de un sistema político cerrado.

En este escenario social, las obras de Agustín funcionaron como un espejo generacional. De perfil (1966) retrata el despertar juvenil en un contexto urbano, mientras que Inventando que sueño (1968) explora las posibilidades narrativas de un lenguaje experimental. Ambos textos coinciden con el auge de la movilización juvenil que desembocó en el movimiento estudiantil de 1968. La represión en Tlatelolco marcó un antes y un después en la conciencia juvenil, y a partir de entonces la contracultura se convirtió en una vía alternativa de resistencia social.

En la obra Se está haciendo tarde (final en laguna) (1973) se refleja ese cambio. Escrita después de la matanza del 68 y del “halconazo” de 1971, la novela expresa el desencanto de una generación que había perdido la fe en la política institucional, pero que buscaba autenticidad en la música, las drogas y la comunidad. Como explica dicho autor, la contracultura es un terreno en buena medida inexplorado… yo me concreté a presentar una visión general de todo el fenómeno y después a narrar la historia básica de cada fase sin perder de vista sus causas, sus efectos y la manera como ha afectado a la sociedad mexicana en su conjunto.

El autor reflexiona diciendo que capas minoritarias, pero muy significativas, de la sociedad exigían una verdadera democracia… como el régimen no atendió a fondo nada de esto, los acontecimientos políticos y contraculturales de la década de los sesenta generaron efectos silenciosos que se prolongaron durante muchos años. De esta manera, la obra literaria de José Agustín puede leerse, además como creación estética, también como fuente histórica que refleja las contradicciones de un país en crisis. José Agustín articuló en su obra la tensión entre rebeldía y represión, entre modernización y autoritarismo. Su narrativa logró dar voz a los jóvenes al ofrecerles un espacio simbólico en su narrativa donde podían reconocerse como protagonistas de la historia.

El papel de la música en la contracultura mexicana desde la perspectiva de José Agustín

En la literatura de José Agustín se muestra que para los jóvenes, el rock no fue solo entretenimiento, sino también un lenguaje colectivo que expresaba rebeldía, erotismo y deseo de libertad. El rock ofreció a los jóvenes un medio de expresión propio, distinto de las formas culturales tradicionales que la sociedad adulta pretendía imponer. El Estado percibió este fenómeno con desconfianza.

En la narrativa de José Agustín, la música aparece como parte constitutiva de la experiencia juvenil. En Se está haciendo tarde, las referencias a canciones y a la atmósfera psicodélica son esenciales para entender el estado emocional de los personajes. La música, en este sentido, funciona como catalizador de identidad y como un espacio de comunión colectiva.

Históricamente, el papel del rock se explica porque ofrecía a los jóvenes mexicanos un acceso a una cultura extranjera nueva que cuestionaba las jerarquías tradicionales. En un país donde la represión política era constante, el rock operó como un refugio y como ritual. Los personajes, así lo demuestran. El rock no sólo reflejaba la inconformidad de los jóvenes, sino que la potenciaba, convirtiéndose en un ritual colectivo que unía a quienes buscaban nuevas formas de vida.

El vínculo entre literatura, contracultura y música fue tan fuerte que incluso después de la censura de los setenta, el movimiento sobrevivió en espacios alternativos como los denominados “hoyos funkies” y el Tianguis Cultural del Chopo. José Agustín, como cronista y partícipe, documentó este proceso, consolidando la idea de que la música fue columna vertebral en el desarrollo de la contracultura mexicana.

Análisis de Se está haciendo tarde.

Trama, personajes y conflictos

En la novela Se está haciendo tarde, publicada por vez primera en 1973, el autor, José Agustín, presenta a un grupo de jóvenes de clase media urbana: Rafael, Virgilio, Francine, Rogelio y Rosendo, experimentando su juventud y la vida en el puerto de Acapulco.

Cada uno de estos jóvenes representa una forma distinta de búsqueda existencial. Rafael, el protagonista, es introspectivo, se siente con frecuencia perdido entre la lucidez y el descontrol, quiere liberarse de sus miedos y probar cosas nuevas, pero se contiene a través de reflexiones y una tendencia a racionalizar que contrasta con la de sus amigos. Francine representa la necesidad de romper ciertos moldes femeninos tradicionales; Virgilio, traficante de drogas y figura marginal, actúa como un personaje mediador entre la experiencia psicodélica y la degradación social. Por último Rogelio y Rosendo completan el grupo, moviéndose entre la rebeldía y la desesperanza. A estos personajes los une el desencanto social y el deseo de vivir al límite, en un país donde la represión parece sofocar cualquier intento de autenticidad.

El texto expone la rebeldía juvenil, a través de este grupo de jóvenes inmersos en la música del rock, las drogas, la sexualidad liberada de tabúes y las relaciones conflictivas. No se trata de personajes convencionales, sino de individuos fragmentados que intentan construir un sentido a la vida en medio del caos. La narración está escrita en un estilo experimental, fragmentario y psicodélico, que procura extrapolar al lector la experiencia de un “viaje sicotrópico”, tanto físico como espiritual. De esta manera la novela retrata con crudeza y lirismo la vida de una juventud marcada por la represión política, la búsqueda de autenticidad y el desencanto frente a las promesas incumplidas de la llamada modernización.

Estos personajes simbolizan la condición de una generación que buscaba romper con los valores de la sociedad adulta. En este sentido la novela deja un testimonio, si bien en el campo de la ficción narrativa, donde se retrata aquella juventud de los sesenta y setenta que canalizó la necesidad de confrontar directamente los valores dominantes, encontrando en el movimiento contracultural su espacio de expresión y de libertad.

La desobediencia de estos personajes, tal como se expresaba en la vida real, no es sólo individual, pues denuncia un malestar colectivo frente al autoritarismo político y la hipocresía social. El trasfondo histórico en esta novela radica en ubicarnos justamente en ese periodo durante el cual en México se vivió con mayor intensidad el movimiento contracultural, el hipismo, el pacifismo, resultado todo ello del hartazgo no sólo nacional por los abusos de poder y la colusión política-empresarial, que ya comenzaba a dar sus peores frutos, sino también a nivel internacional, uniendo a las juventudes a través de la resistencia contra las guerras emprendidas por Estados Unidos frente a países en franca desventaja militar, y que vio su culmen en la reprobación mundial de la guerra de Vietnam.

A la vez de ello se desataba la urgencia de una construcción social más abierta, más amplia de miras y más flexible que el canon tradicionalista de la generación anterior. Surgió entonces una juventud más valiente, con intenciones de poner en tela de juicio los valores establecidos, el deber ser, la idea del trabajo, de la sexualidad, de la familia, en fin, de toda la forma de vida que los adultos representaban.

En nuestro caso la juventud mexicana enfrentó un Estado que criminalizaba la disidencia. Muchos se volcaron hacia la militancia armada, mientras otros encontraron en la contracultura, (música, drogas, literatura) una forma de resistencia simbólica. Los personajes de Se está haciendo tarde pertenecen a este último grupo, representando la tensión entre un desencanto político y búsqueda de una identidad cultural novedosa, propia.

La búsqueda de identidad y la autenticidad

Además de la rebeldía, la novela plantea la búsqueda de identidad y autenticidad como ejes centrales. Los jóvenes no se conforman con repetir modelos preestablecidos, sino que intentan crear nuevas formas de vida, aún a costa de caer en la incertidumbre y el exceso.

Esta identidad que los personajes buscan a través de probar nuevas formas de vida, por ejemplo, haciendo uso del alcohol y del cigarro como hábitos cotidianos y experimentando con drogas, se ve retratada a lo largo de toda la novela. Desde que Rafael llega de ciudad de México a Acapulco, y logra dar con la casa desvencijada de su amigo Virgilio, el grupo de amigos no dejan de beber, fumar tabaco y mariguana, así como de buscar las ocasiones propicias para experimentar con otras drogas más fuertes, como el LSD y otros alucinógenos.

Página tras página, trago tras trago y cigarro tras cigarro, la trama avanza por momentos muy lentamente, ante lo que podemos especular que José Agustín buscaba la forma literaria de sumergirnos en ese ritmo pasmoso en que están sumergidos sus personajes. “… caminó con pasos rápidos hasta la mesa donde tomó uno de los cigarros descomunales de marihuana… se hallaba a gusto, con una lenta, rara clase de euforia” .

Estas prácticas, aunque a menudo presentadas por los medios conservadores como peligrosas, representaban en el contexto de la época intentos por escapar de la uniformidad del sistema. Los jóvenes no se conformaron con reproducir modelos preexistentes: exigían vivir a su manera, crear sus propios códigos, inventar sus propios lenguajes. En este caso el contexto histórico explica esta urgencia por la autenticidad. Después del fracaso de las esperanzas democráticas del 68, los jóvenes ya no confiaban en la política institucional.

La autenticidad, entonces, se convirtió en un horizonte personal y colectivo, ligado más a la creatividad cultural y a la espiritualidad que a los proyectos revolucionarios tradicionales. La búsqueda de autenticidad, sin embargo, se muestra en los personajes siempre ambigua, es decir es una experiencia de liberación, pero también muestra de fragilidad frente a un mundo opresivo.

Referentes de la contracultura en la novela

Otro de los aspectos más notables de Se está haciendo tarde es la riqueza de sus referentes contraculturales. Como ya mencionamos la música ocupa un lugar central en este estilo narrativo; las canciones de rock acompañan constantemente a los personajes que marcan con las melodías sus estados de ánimo y crean una atmósfera colectiva.

Por ejemplo en el capítulo tres, en el departamento de Virgilio, el personaje de Rafael hace revisión de los discos y casettes que forman la colección de su amigo: The Beatles, Greatful Dead, Pink Floyd, Traffic, Retrospective, Eric Clapton, The Animals, Led Zeppelin, Joe Cocker etc. Todos estos cantantes y agrupaciones que la generación adulta reprobaba como símbolo del libertinaje y antivalores.

Como recuerda José Agustín el rock fue la columna vertebral de la contracultura; en sus ritmos y letras los jóvenes encontraron la posibilidad de expresar lo que la sociedad les negaba. Como ya mencionamos, el consumo de drogas alucinógenas también constituye otro referente fundamental. A lo largo del relato, los personajes constantemente describen experiencias psicodélicas que al mismo tiempo funcionan como metáforas de la búsqueda de conciencia y libertad.

Es en el capítulo 5 donde Francine les cuenta su experiencia con los hongos, la psilocibina y el LSD: “… una vez me llevaron unos hongos a mi departamento… los hongos tienen que estar frescos para que te pongan sount… la primera vez que refiné la honguiza fue en Huautla, en una casita con paredes de adobe, sin luz y sin música, tirados en el suelo, hijos de su puta madre, qué viajazo, maeses. Ya después le he llegado al hongazo como quince veces… se siente la verga mística… no sabes ni quién jijos de la chingada eres… y camarísima con la psilosocibina, pone tan haigsote como los hongos…”.

Como es evidente en la cita anterior, no sólo el desparpajo de contar con una franqueza llana la experimentación con las drogas, ejemplifica también esa libertad rallante en libertinaje que se dan en estos personajes jóvenes, sino el mismo lenguaje plagado de palabras vulgares, insultos y una jerga o caló mexicano, con el que escandalizaban a sus mayores, está presente en todas las páginas de Se está haciendo tarde, siendo un ejemplo más de cómo se relacionaban los integrantes de la generación contracultural en México.

Frente a una sociedad mexicana dominada por el conservadurismo católico, los personajes exploran nuevas formas de relación erótica, rompiendo con el puritanismo social de la cultura dominante. En la novela de Agustín esto se ejemplifica una y otra vez, cuando los jóvenes se invitan y tientan a tener encuentros sexuales entre ellos, sin tener vínculos de pareja, simplemente ejercitando el tan conocido “amor libre”, representativo de la época.

De la misma forma, un personaje secundario, Paulan, quien acompaña en casi toda la trama a Rafael y Virgilio, es un joven homosexual, a quien los demás integrantes del grupo aceptan con la mayor naturalidad, rompiendo con el estereotipo de la generación anterior sobre el rechazo, segregación, a la vez que la reprobación moral y el estigma de desviados o enfermos que las personas homosexuales padecían en nuestro país antes de esta ruptura cultural.

Desde esta perspectiva la revolución sexual también fue un aspecto visible de la contracultura en México; las nuevas generaciones rompieron con la mojigatería, pese al rechazo de la sociedad adulta. Por último, podemos afirmar que el estilo narrativo fragmentario y experimental es en sí mismo un referente contracultural ya que rompe con los cánones literarios del periodo mencionado, al mismo tiempo que reproduce el lenguaje juvenil, desenfadado y caótico de la época. Esta nueva forma de narrar es coherente con el contenido, haciendo de la novela un artefacto contracultural en sí mismo.

Narrativa y contexto cultural

Se está haciendo tarde, escrita durante el sexenio de Luis Echeverría (1970–1976), la novela refleja la ambivalencia de un régimen que hablaba de apertura cultural mientras reprimía duramente a la juventud. El gobierno de Echeverría intentó acercarse a los jóvenes con una política de populismo cultural, pero al mismo tiempo reprimía cualquier expresión que amenazara la estabilidad del sistema.

El estilo fragmentario, la presencia constante del rock y la psicodelia, y el énfasis en la sexualidad y la autenticidad convierten a esta novela en un testimonio generacional. La contracultura no se redujo a un conjunto de prácticas externas; significó una transformación radical de las percepciones, de los lenguajes y de la sensibilidad.

Así, la obra puede leerse como un documento literario e histórico. Literario, porque innova en la forma narrativa y da voz a los jóvenes. Histórico, porque refleja el desencanto, las búsquedas y las contradicciones de una generación que enfrentó al autoritarismo con creatividad y rebeldía.

A manera de conclusión

Podemos asegurar que la obra de José Agustín constituye una de las representaciones más importantes y críticas de la contracultura mexicana. Su obra Se está haciendo tarde nos muestra de qué manera la contracultura surgió como respuesta a un contexto de modernización autoritaria y la manera en que la juventud se convirtió en protagonista de un movimiento cultural y social de gran alcance.

Este análisis nos permite observar cómo la obra de José Agustín y el movimiento narrativo de la “literatura de la onda” sintetiza los referentes contraculturales al expresar el desencanto de su generación. Estudiar a este escritor mexicano desde una perspectiva histórica permite comprender cómo la contracultura fue, además de un fenómeno juvenil, un movimiento que transformó la cultura nacional, que cuestionó al sistema político y propuso nuevas posibilidades de expresión y libertad en el país.

Referencias bibliográficas

Agustín José, La Contracultura En México, Grijalbo (México, 1996).

John Womack, Historia de México, Madrid, Crítica (España, 2001).

Agustín José, La Tragicomedia Mexicana II, Planeta (México, 1992).

Agustín José, Se Está Haciendo Tarde (Final En Laguna). Joaquín Mortiz (México, 1973)