Blues a la Carta

Reseña del Festival de Blues en Chicago 2026 – 4

Día 4

La actividad del domingo 7, volvió a iniciar en el agradable restaurante El Cafecito, para después encaminarme a lo que sería la última jornada, bajo un clima fresco que amenazaba lluvia. Sin embargo, dio oportunidad para librar con cierta calma la extensa fila de entrada al parque, la más larga de los tres días. De inmediato, me dirigí al escenario montado en la Wrigley Square para presenciar algunos números de las bandas de jovenes intérpretes, ya que en esta ocasión este escenario estuvo a cargo de alumnos de distintos institutos escolares de Chicago. Las nuevas generaciones del blues de la ciudad tuvieron un digno lugar en el festival para darse a conocer.

Mi cita en el Jay Pritzker Pavilion se daba a tiempo para admirar lo que sería el cierre del festival. Una presentación estelar fue la que dio inicio: Mujeres del Blues. Tributo a Mama Yancey y a Big Mama Thornton con Mary Lane, Deitra Farr, Katherine Davis, Nora Jean Wallace, Melody Angel, Lee Kanehira y Lynne Jordan & the Shivers. Definitivamente, se rindieron merecidos homenajes a esas dos damas del blues con interpretaciones impecables de todas y cada una de las participantes. Primero una serie de piezas clásicas del blues de principios del siglo XIX, hasta llegar a las raíces del rock and roll con estupendos temas de rhythm and blues.

Para continuar con damas de blues en el festival, Sue Foley apareció en el escenario haciéndolo suyo desde el inicio. Una artista espectacular que ofreció un recital enorme cantando y tocando la guitarra a un alto nivel. Originaria de Otawa, Canadá, pero enraizada en Austin, Texas, Sue ofreció un concierto muy completo que dejó un gran sabor de boca en el público interpretando varios covers y combinándolos con temas originales. Así demostró plenamente el porqué ha recibido múltiples premios en los Blues Music Awards.

Después vino la contraparte de Sue con un veterano gran guitarrista y cantante de California: Chris Cane. Chris tiene una gran trayectoria que ha plasmado de manera importante en su material discográfico que se extiende a más de 13 álbumes. Realizó un pulcro número que incluyó una sección de piezas tocando el piano, instrumento que también domina a la perfección.

Las tres brillantes presentaciones de esta tarde presagiaban algo grande para el final. Y no me equivoqué, habíamos tenido blues clásico y contemporáneo, pero la actuación de Taj Mahal and The Phantom Blues Band fue más allá. No sólo transitó por el blues sino que dio varias probaditas de reggae, ritmos latinos, rhythm and blues y rock and roll. Mahal con un carisma natural se ganó al publico que lo ovacionó en todo momento. Hizo gala de su habilidad para tocar varios instrumentos: guitarra, dobro, banjo, ukulele, y armónica; además de su ronca voz que complementó extraordinariamente la propuesta de la agrupación.

El final llegó y la nostalgia me volvió a invadir. Habían sido unas largas jornadas de la música que por muchos años me ha apasionado. Cuatro días inolvidables de música genial. El blues forma parte de mi vida y así lo he vivido en Chicago en cada una de las ediciones del Festival.

He tenido la oportunidad de presenciar desde un lugar privilegiado un buen número de actuaciones, he conocido el trabajo de un número importante de artistas. Y me he tomado fotos con algunos de ellos gracias a la credencial de medios que me ha otorgado el Departamento de Asuntos Culturales y Eventos Especiales de Chicago. Gracias a todos aquellos que lo han hecho posible.

Último día

La fresca mañana del lunes 8 de junio dio inicio en la panadería Paris Baguette, para preparar fuerza y energía con el objetivo de visitar el precioso Acuario Shedd. Es un acuario cubierto que nació en 1930. Actualmente se dice que alberga más de 32,000 animales y alrededor de 1,500 especies, entre peces, mamíferos marinos, aves, serpientes, anfibios e insectos. Fueron casi cuatro horas que me llevé en la visita. A la salida un fuerte lluvia me tocó en camino al loop. Me resguardé por varios minutos en la estación del tren METRA.

Finalmente, después de la tormenta una comida rápida en Wings Stop y un recorrido express por la tienda departamental Primark al pie del mural de Muddy Waters, fueron las últimas actividades antes de tomar el transporte hacia el aeropuerto y abordar el avión que me traería de nuevo a la ciudad de México. Ha sido otra nueva aventura en la capital del blues, en la legendaria ciudad de los vientos…

¡Viva Chicago!… ¡hasta la próxima!