Un Paso Adelante

Entrevista con Christian Wolf

“Aposté a la producción musical como forma de vida”. Entrevista con Christian Wolf

Mi primer encuentro con Christian Wolf ocurrió en el Centro Cultural José Martí en la Ciudad de México, luego de haber participado como bajista en la actuación de Beto´s Blues Band, de visita en la capital procedente de San Luis Potosí para presentarse en dicho foro. Sin que tenga la intención de minimizar a los demás, me llamó la atención en especial su ejecución al bajo, con notable presencia y feeling, como suele ser en la música funk. Al final platiqué con él sobre su bajeo, y me confirmó que sí tiene una especial inclinación por el funk y por el instrumento de cuatro cuerdas.

Días después escribió en Facebook acerca de esa preferencia. Comprendí entonces la razón por la cual aquella sesión en el Martí había salido adelante con un mínimo de ensayo por parte de Humberto Fierro, titular de la banda, y los dos músicos locales que lo respaldaron, Alex Terranova en la batería y el mismo Christian.

“El instrumento que más me gusta tocar, es el bajo; es más, no sólo me gusta, me fascina, se puede decir que me siento como pez en el agua. El esqueleto de cualquier canción está conformado por una batería firme y una médula fuerte, que en este caso es el bajo. Si pones atención a mis creaciones, verás que todas tienen bajeos que le dan una identidad a cada rola. Y si se trata de acompañar en otros proyectos, gracias al método Wolf puedo hacerlo, para que el autor tenga una base firme donde se desenvuelva con gusto, y la prueba está con quienes a días de dar un show, he podido acompañarlos en sus repertorios sin haber tenido muchos ensayos”.

Pero no sólo es bajista, su trayectoria abarca más de treinta años, con múltiples colaboraciones en el campo del blues, y más allá. Alcanza un espectro amplio, totalizante: es compositor (letra y música), arreglista, canta como nadie (no imita a uno u otro), toca todos los instrumentos básicos en el rock y blues ‒guitarra, bajo, batería, saxofón, teclados. Y, como era de esperarse, también es productor musical, rol prioritario en sus labores.

“Se puede decir ‒me diría más adelante‒ que hoy en día la producción musical ocupa el primer lugar dentro de mis actividades. Aposté a esta actividad como una forma de vida”.

Christian es creador y director de Lobo Mexicano, grupo musical y proyecto cultural al mismo tiempo, cuyos logros a mi modo de ver guardan relación con un concepto artístico bien fincado en la composición y en la producción musical. Así como en la capacidad para generar recursos que garantizan la realización en plan autogestivo o autofinanciable de conciertos, producciones discográficas o videográficas, garantizando la autenticidad y calidad de los contenidos.

Sostiene los proyectos con base en una estrategia de vida que favorece su desarrollo personal y profesional, así como el de la gente que le rodea. Nos comenta: “En el campo laboral y de servicio se dice que hay dos conceptos básicos, uno es ser especialista y otro ser diverso, yo me decidí por la diversificación, de una manera emergente”.

El repertorio de Lobo Mexicano refleja esa confianza en la diversidad, no sólo en el plano profesional, sino también en el cultural, como herencia histórica. También expresa las aspiraciones espirituales de Christian Wolf, como son la necesidad de conocerse a uno mismo y de trascender a través del arte, aspiraciones que afloran en los matices reflexivos, en los tonos sensuales, en la capacidad para dar forma comunicable a experiencias místicas, recabadas en sus travesías por el desierto potosino y su estancia en el pueblo mágico de Real de Catorce, con el fin de confrontar las preguntas existenciales por excelencia: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Sus canciones combinan el blues con géneros afines como el rock y el funk, y revelan una búsqueda de identidad en fuentes de la música mexicana, en regiones geográficas de carácter sagrado, en la flora y fauna endémicas, en formas de convivencia, por ejemplo. 

Para acceder a este mundo personal es recomendable recorrer las plataformas donde están los videos y las grabaciones de Lobo Mexicano, en particular dos de estas últimas: Bajo el signo de la luna (2023) y Viento viajero. En busca del sendero espiritual (2025). Ambas difieren en concepto, estilos musicales y estados anímicos, pero hay que escucharlas como parte de la visión global de la vida que se ha formado el autor.

Christian Wolfgang Plaza Hernández nació en el entonces Distrito Federal, el 30 de enero de 1975. Debido a los sismos de septiembre de 1985, se trasladó con su familia a Zumpango, Estado de México, donde radica desde 1986. Es un municipio que cuenta con patrimonio cultural, atractivos turísticos, tradiciones artesanales y gastronomía. Una de sus localidades, San Pedro de la Laguna, es la cuna de la pirotecnia. En cuestión musical dominaban las bandas de viento y los grupos de música versátil, por lo menos hasta 1992, cuando Christian y otros amigos fundaron el primer grupo de rock en la región, Los Critters, nombre que con la evolución de la banda cambió a Quintaesencia. En 1993 organizaron el Festival Zumpanrock, primero dedicado al género por esos rumbos. Así empezó su labor profesional.

No es casual que Zumpango destaque en estas páginas, es parte de la región central de México, donde más ha florecido el blues en los últimos años, comprende Querétaro, Estado de México, Hidalgo, Ciudad de México, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, entre otros estados.

Christian Wolf concentra su trabajo en aquel municipio, sin bien es el entorno con el cual interactúa en primera instancia, asimismo es el contexto en el que mantiene una estrecha relación con innumerables colegas, empresas, autoridades municipales e instituciones, con algunos contactos en el exterior; por ejemplo, colaboró en la producción en línea del Festival Internacional Quito Blues México, que se llevó a cabo en 2021.

Más de tres décadas de labor han hecho de él uno de los artífices en la creación y difusión del blues. Sin pasar por alto que logró volverse productor, como él dice, “de los himnos de identidad de varios municipios, que hoy forman parte del acervo cultural mexiquense y por consiguiente del país”.

Ante la imposibilidad de abarcar en esta entrevista la totalidad de su trabajo como compositor, gestor cultural o promotor de conciertos, acordamos centrarnos en su perfil como productor musical, por ser esta decisiva actividad poco frecuentada en entrevistas.

¿Qué tareas desempeñas en el campo de la música?

En primera instancia soy compositor, cantautor de mis propias canciones; en segunda, realizo jingles o canciones por pedido. Soy arreglista de mis propias creaciones o las de otros artistas. Actualmente soy director musical de cuatro proyectos, con los cuales trabajo como cantante y guitarrista, dos son de música inédita y dos de música ya creada (covers), de estos últimos dos se desprende uno de música tradicional mexicana, con arreglos originales.

Me desempeño como productor, tanto musical como ejecutivo. Haciendo uso de un portaestudio grabo cada uno de los tracks, ya sea para una canción o para una producción discográfica, de mis propias canciones o de las de otros artistas; hago la edición multimedia y diseño del concepto, portadas, reels, flyers, elementos que refuerzan la producción musical. También soy gestor. He autogestionado la búsqueda de espacios, contrataciones, la planeación de proyectos, conciertos o festivales, así como la difusión en plataformas digitales de mis producciones discográficas.

¿Cómo organizas tal variedad de trabajo? ¿Cuentas para ello con ciertos hábitos, técnicas o métodos?

Por mi formación en la licenciatura de diseño industrial, y por los conocimientos que tengo sobre la metodología para desarrollar productos, hago una analogía: tomo cada creación musical como un producto, iniciando con la materia prima con que se cuenta, ya sea para lograr una canción, un video musical, un show en vivo o por streaming, en el caso personal, busco que cada producción discográfica sea conceptual.

Para reducir tiempos y facilitar los ensambles de los diversos espectáculos, llevo a cabo la metodología siguiente:

  1. Se aborda un tema central como concepto para la composición de los temas.
  2. Se graban los tracks de cada tema, hasta tener un álbum completo.
  3. Se convoca a los músicos que participaran en el ensamble.
  4. Se suben a plataformas de música digital los temas previamente grabados.
  5. Se les entrega el material grabado a cada uno para que lo estudien.
  6. Se organizan horarios para los ensayos siguientes y se van ensamblando los temas.
  7. Se editan videos con audio de manera streaming y se suben a plataformas para difusión
  8. Se hacen gestiones para presentaciones en vivo.

Por otro lado, si algún artista solicita mis servicios, ya sea como arreglista o como productor musical, hablando de grabación y edición ‒mezcla y masterización‒, durante el desarrollo del proceso creativo se toman los elementos principales ‒tonalidad, género musical‒, y se emplean los que envolverán en un todo al producto, musicalmente hablando ‒escalas, instrumentos.

Por último, si es que el tema o producción total necesitan la participación de colaboradores, entonces hago la convocatoria, ya sea de manera virtual o presencial. Para eso se ocupan herramientas como Streamyard o Zoom, permiten hacer conferencias y plasmar los objetivos. Saber ocupar las extensiones informáticas de archivos musicales, nos da la facilidad de lograr ensambles a larga distancia.

¿Tienes un equipo de colaboradores?

A raíz de la pandemia del 2020 hice sinergia con Raquel Esquivel, directora de Sirena Blues y productora del festival itinerante La Ruta del Blues-México, ambos importantes proyectos en la difusión del blues, también con sede en Zumpango. Además, cuento con un equipo de trabajo para ensamble y difusión de los proyectos: Isaac Batz (Isaac Baca Mimbrera), bajista de los proyectos; Quetzo (Rubén Quetzalcóatl Soto Moreno), guitarrista y bajista emergente; Elton Wil (Elton Wilhelm Plaza Hernández), baterista emergente.

¿Qué tan fácil o difícil es armar equipos de trabajo?

En mi caso personal sí ha sido difícil mantener la continuidad de un equipo de trabajo, pues son muchos los factores (económicos, sociales) que impiden una conjunción eficaz y duradera; aunque sí tuve un equipo con el cual trabajé durante muchos años de manera objetiva, presentando el proyecto de música inédita y original en diversos escenarios importantes, alternando con diferentes agrupaciones de renombre en la industria musical, gracias a que la agrupación inicial estaba conformada en su mayoría por familiares.

Según mi percepción, y de acuerdo con el ámbito educativo de mi generación, tomo en cuenta que ‒hablando de conceptos formativos‒ es en el hogar, con los amigos de la escuela, o programas de televisión, donde la sociedad mexicana, sin generalizar, ha dado formación a personas competitivas y no competentes.

La mayoría vamos de prisa, buscando ser los primeros, sin detenernos a ver quién va detrás o debajo de nosotros, guiados con frases como: “El que no transa no avanza”, “Que lloren en tu casa y no en la mía”, “Si a mí me costó, que ahora te cueste a ti”, por citar ejemplos. Este tipo de filosofías impide que se logren equipos de trabajo óptimos. 

Otra de las cosas que no permiten las colaboraciones, es que la mayoría de las personas ponen en primera instancia qué o cuánto van a ganar, cuando el simple hecho de colaborar en proyectos enriquece los lazos sociales, logrando un entorno armonioso y de reciprocidad. Si tan sólo supieran que ayudando se ayudan a sí mismos, el mundo sería otro; y más aún, si supieran que haciéndole daño a alguien se lo hacen a ellos mismos.

Hoy en día la informática es una buena herramienta para todo lo que concierne a producción musical, los equipos de trabajo son de manera virtual y tecnológica, ya que las aplicaciones y softwares permiten trabajar como si se tuviera un equipo de profesionales disponibles a nuestro servicio.



¿Cuál es tu concepto de producción musical?

Para mí la producción musical consiste en desarrollar los elementos implícitos en una grabación, desde su inicio en la composición y arreglos, pasando por el proceso creativo, diseño de concepto y sonido, el proceso de ejecución ‒grabación, mezcla y masterización‒ hasta la parte final que es el producto, una canción o toda una producción discográfica, digital o física.

El productor musical entiende los conceptos básicos de audio, como son frecuencias, decibeles, niveles óptimos ‒graves, medios, agudos‒, así como los de equipos físicos para procesar audio, interfaces, monitores, mezcladores, tipos de micrófonos, al igual que debe saber los tipos de ecualización para los diferentes instrumentos, cuerdas, percusión y viento.

Y respecto a instrumentos electrónicos, el productor musical tiene el conocimiento del intercambio de archivos digitales. Se puede decir que hoy en día la producción musical ocupa el primer lugar dentro de mis actividades. Aposté a esta actividad como una forma de vida.

¿Cuáles son tus principales funciones como productor musical?

Son varias: composición, arreglos, grabación, mezcla, masterización. Para el ensamble de los shows en vivo he tenido que desenvolverme como director musical de todos los proyectos, en los cuales he aplicado los conocimientos aprendidos durante estos ya treinta y tres años de carrera. En lo personal trabajo en mi estudio, de manera independiente, manejando la marca Madriguera Producciones.

Al no pertenecer a ningún sello discográfico he tenido que jugar el papel de productor ejecutivo, para tener música en plataformas digitales, buscando los mecanismos de publicidad para cada producción musical. Otro aspecto en el que aplico el diseño, para elementos que refuerzan la producción musical, es el desarrollo de material multimedia, ya sean videos promocionales, o de himnos y canciones, así como emplear elementos creativos en cuanto al diseño de portadas y sesiones fotográficas de las alineaciones en turno a promocionar, que se emplearán en flyers y propagandas

¿Cómo te iniciaste en la producción musical? ¿Qué clase de preparación necesitaste?

Estudié música clásica en la escuela de Bellas Artes de Tultepec, llevando la guitarra como instrumento principal, y el saxofón como secundario. De manera autodidacta he analizado videos en DVD de guitarristas, bajistas y bateristas, principalmente; así como de clínicas y tips de músicos por internet. También aprendí por mi cuenta a utilizar equipos de grabación, tanto analógicos como digitales. He desarrollado un oído meticuloso en cuanto a sonidos y frecuencias, así como en el manejo del metrónomo, como una herramienta básica para ensayos y grabaciones.

Por necesidad, al no tener músicos de acompañamiento disponibles, tuve que recurrir a la tecnología, para grabar por tracks las ideas, experimentando como compositor y arreglista, volviéndome multiinstrumentista para registrar  batería, bajo y guitarra, y así tener una base donde poder improvisar solos, ya sea de guitarra, armónica, teclado o saxofón, al igual que melodías cantadas, sirviéndome esto como un testimonio de técnica vocal y digitación instrumental, que me diera la pauta para mejorar los productos finales.

¿Qué áreas de la producción musical has abarcado?

En mi currículum tengo varias producciones musicales, tanto discográficas como videográficas, al igual que colaboraciones con artistas en cuanto a arreglos y grabaciones.

Entre 2015 y 2018, produje los videos de identidad municipal para varios ayuntamientos del Estado de México. Son videos donde en letras e imágenes se muestran aspectos propios de cada municipio, como son: “Es Zumpango”, “Así es Jaltenco”, “La Feria de la Tortilla de San Juan Zitlaltepec”, disponibles en YouTube y en las páginas de Facebook propias de cada ayuntamiento.

En 2021 fui el productor musical del disco de Sirena Blues, titulado Al calor de la noche. Hice los arreglos y grabé batería, bajo, guitarra, teclado y coros. En 2023 hice toda la producción de mi disco Bajo el signo de la luna, mencionado por la revista Cultura Blues, dirigida por José Luis García Fernández, como uno de los más representativos del blues en ese año. Esta producción tiene dicho género como médula espinal, fusionado con otros como el rock y el funk.

En 2024 hice algunos arreglos de bajo y guitarras, y también canté algunas canciones en el disco que produjo Alberto Rosas, titulado Colaboraciones. Igual realicé el arte gráfico de la portada. En 2025 terminé la producción que dio inicio en el año 2009, en aquel viaje que hice por el estado de San Luis Potosí, recorriendo lugares como las minas de Real de Catorce y sus pueblos fantasma, el camino sagrado Wirikuta, el pueblo llamado El Tecolote, el Cerro del Quemado y demás parajes desérticos, sitios de inspiración para los temas que componen Viento Viajero, están ligados de manera secuencial y forman esta producción conceptual.

De 2020 a la fecha he producido varios videos streaming para las participaciones en línea de los festivales: Obregón Sonora Blues Fest 2021 y 2022, Festival Quito Blues 2021, Festival Rock and Fire 2022.

¿Es reconocido tu trabajo como productor musical o pasa inadvertido?

El haber producido videos de canciones en rubros tanto de cultura como de entretenimiento, me ha dado una herramienta de publicidad, como una carta de presentación de mis trabajos, por eso he recibido invitaciones a participar en la producción de diferentes conceptos. Por ejemplo, por parte de la productora Raquel Esquivel (Zumpango, Estado de México, México), del productor Carlos Patricio Recalde (Chile), del productor George González (Saltillo, Coahuila, México), y del cantante y guitarrista ya fallecido Brian Flynn (Estados Unidos). 

¿Hay algún productor musical que tengas como referencia o haya inspirado tu trabajo?

El productor musical Gustavo Farías y los productores visuales Pedro y David Torres, fueron tres personas que marcaron el rumbo que he seguido hasta la actualidad, a partir del video de la canción “Yo soy mexiquense”, en el que participé como imagen y voz. Fue transmitido diariamente durante 2013 y 2014, abriéndome las puertas en el ámbito cultural, siendo reconocido en primera instancia como promotor cultural, después como juez de los concursos escolares, y finalmente como docente. Conseguí volverme productor de los himnos de identidad de varios municipios, que hoy forman parte del acervo cultural mexiquense y por consiguiente del país.

En tu proyecto musical llamado Lobo Mexicano haces hincapié “en el fortalecimiento de la identidad mexicana”, ¿esto qué significa, apelando a tu visión como productor musical?, ¿a qué elementos simbólicos recurres para tal fin? 

Hablar de los aspectos que son de representación mexicana puede ser controversial, por el mestizaje y la fusión de culturas, para eso tendríamos que definir una etapa histórica; lo que tomamos de primera instancia es la diversidad cultural, las costumbres y tradiciones, que son parte de la herencia histórica del país. Otros aspectos son los elementos sociales, como valores de su gente. Se dice que México es hospitalario, generoso y gentil. Otros elementos corresponden al territorio, como lugares emblemáticos y una gran variedad en el abanico gastronómico, así como la flora y fauna propia de cada lugar.

Al haber nacido en la década de los años setenta, todo lo que para mí quedó como herencia histórica, desde los tiempos de las antiguas culturas hasta mis días, es como encuentro muchos de los elementos que hoy representan la identidad mexicana.

En mi caso específico, el disco Viento viajero refleja cómo adquieren significado mis producciones mediante la simbología. Por ejemplo, la canción titular. Como una manera de plegaria, se le pide al viento que sea guía del destino, el cual inicia como una búsqueda del sendero espiritual. Esta canción tiene una frase que dice: “Viento viajero, que no es de aquí, que no es de allá”; si en realidad vemos el mundo como un todo, diríamos que las fronteras no existen como tales, sino por cuestiones políticas, delimitando imaginariamente cada país.

En un museo de Matehuala (San Luis Potosí) estaba una exposición fotográfica, de las familias que antes de enterrar a sus difuntos se tomaban fotografías con el féretro abierto y colocado de forma vertical, este dato me inspiró el arreglo de cuerdas de la canción, con una escala de tonalidad menor, para darle una ambientación un poco tétrica, siendo el violín un instrumento primordial, como un puente sonoro entre el mundo de los vivos y el de los muertos.