Un Paso Adelante

El origen radiofónico del periodismo de rock

¿Cuál es el origen del periodismo de rock en México? Tengo una posible explicación, entre otras que pudiera haber: surge ligado a la radiofonía en los primeros años de la década de los años sesenta, debido a los cambios de programación que trajo consigo el nacimiento del rock & roll en Estados Unidos. Me sugiere esta hipótesis la trayectoria de Víctor Blanco Labra, contada por él mismo (video al final).

Relata el experto musical que se aficionó al rock & roll en su adolescencia, cuando escuchó a Elvis Presley y a Bill Haley, y cuando conoció a los grupos de rocanrol formados en México, con los cuales mantuvo una relación cercana, como Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock y Los Crazy Boys. Incluso llegó a grabar canciones de rocanrol con el nombre artístico de Víctor Blanco.

A fines de los cincuenta, cuando estaba cobrando forma el rocanrol en México, entró a trabajar como operador de sonido (el que ponía los discos) en el Núcleo Radio Mil. Este es un pasaje de su biografía que considero decisivo para sostener que el periodismo de rock en México tiene un origen radiofónico, concretamente en Radio Mil -la principal estación del Núcleo-, ya que su forma de actuar, con rudimentos periodísticos, así lo indica.

Para empezar, según se deduce de su versión, Víctor identificó un vacío informativo. Al notar que los locutores presentaban piezas de rock & roll sin proporcionar datos, excepto el nombre del intérprete y título de la canción tomó la iniciativa de proporcionarles textos breves redactados por él, para que acompañaran la música con información adicional acerca de las canciones y de los intérpretes. Conocimiento que provenía de su lectura de revistas, de la revisión de contraportadas y de la consulta regular del hit parade o lista de los cien discos más escuchados en Estados Unidos.

A raíz de esta exitosa experiencia como redactor, el dueño de la emisora, Guillermo Salas, le propuso el puesto de programador. Qué se programaba y qué no, era su decisión. Con este ascenso, se trasladó un incipiente modelo informativo hacia una estructura de programación. En adelante, como programador, también marcó la pauta escrita para lo que debían decir los presentadores al aire, cumpliendo así con una función editorial.

Recordemos que a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, Radio Mil tenía una oferta radial de corte familiar, con prevalencia de baladas (Frank Sinatra, Doris Day), música instrumental (Percy Faith, Ray Anthony), y los éxitos del rock & roll y del pop, tanto en inglés (Elvis Presley, Little Richard, Neil Sedaka, Paul Anka, Connie Francis, Brenda Lee), como en español (Enrique Guzmán, Angélica María, Los Locos del Ritmo, Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock).

Ese formato perfilaba la línea editorial de las notas leídas por los conductores -quienes seguían un guión, no improvisaban-, según el rendimiento comercial de la música -definido por su posición en las listas de éxitos- y ajena a cualquier sentido social.

En septiembre de 1960, mientras laboraba en esa empresa radiofónica, Blanco Labra empezó a escribir una columna en Notitas Musicales, a la que bautizó con el nombre de “Rock en español”, para que lo sepan quienes creen que este concepto se inventó en los años ochenta.

Cobra fuerza la idea de que el periodismo de rock nació en la radio, si tomamos en cuenta que su labor informativa empezó en este medio, y que se extendió hacia aquella revista, a su vez derivada de la actividad radiofónica. Formaba parte de la tradición de cancioneros que se publicaban en México, y fue fundada en 1955 por Enrique Ortiz, a la sazón director de Radio Mil.

Sus trabajos en la emisora, y en la citada publicación, le permitieron a Víctor estar en contacto regular con los principales exponentes del rocanrol mexicano, y con ello obtener información de primera mano.

Más tarde, en la segunda mitad de los sesenta, colaboró en el diario recién creado El Heraldo de México, escribiendo sobre rock en la sección de espectáculos, dirigida por Raúl Velasco -futuro mandamás del espectáculo televisivo-, labor que le abrió el paso hacia Televisa, como veremos más adelante.

Pero la etapa embrionaria del periodismo de rock que vivió en la radio, más la experiencia ganada como colaborador en revistas como Notitas Musicales, Ídolos del Rock, La Historia del Rock´n´Roll, Ritmo Juvenil, y en El Heraldo de México, le permitieron a Víctor Blanco Labra pasar a otro nivel con un proyecto periodístico más desarrollado. Se trata de la célebre Pop, revista que dirigió desde su primer número y hasta el sesenta, de febrero de 1968 a diciembre de 1970, trayecto cuya historia ha de contarse aparte.

Es decir: como responsable del quincenario vivió el desarrollo de la psicodelia y la transición de la segunda ola del rock en español hacia la así llamada  “onda chicana”: de Los Rockin´Devils a Javier Bátiz y de Los Yaki a La Revolución de Emiliano Zapata, antes del Festival de Avándaro.

Llama la atención que poco después de haber salido el primer número de Pop, estalló el Movimiento Estudiantil en la Ciudad de México; sin embargo, con todo y que era de esperarse por ser un medio para gente joven, no le dio seguimiento a tales acontecimientos en sus contenidos.

Víctor Blanco Labra estudió leyes en la Facultad de Derecho de la UNAM,  con el cantante César Costa (Black Jeans) y el pianista José Negrete (Los Locos del Ritmo) como compañeros de carrera. Por medio de Negrete conoció a Toño de la Villa (cantante de Los Locos del Ritmo) y a José G. Cruz (estudiante de arquitectura), otro de los pioneros del periodismo de rock en México, fundador de la revista La Historia del Rock´n´Roll.

Por su compatibilidad con la música, Víctor optó por derechos de autor como tema para su tesis de licenciatura, titulada Las editoras de música como titulares de derechos de autor (1971). A partir de entonces se especializó en esa materia y enfocó la música desde un ángulo jurídico, algo necesario en una industria musical en proceso de expansión y profesionalización, por lo que se convirtió en una autoridad al respecto.

Eventualmente, a principios de los setenta (1970-1971), fue contratado por la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas (AMPROFON) como gerente jurídico,  y más adelante por Televisa como director jurídico. En el número 60 de Pop, publicado en diciembre de 1970, dio a conocer su despedida estando muy consciente de su papel como pionero del periodismo de rock: “Diez años de periodismo rocanrolero me han llenado de satisfacciones sin límite. Fui el primer periodista rocanrolero de México. Esto es todo, amigos. Gracias otra vez. Mi LP de rock terminó. Es tiempo de retirar la aguja y apagar el tocadiscos. Que Dios los colme de bendiciones, de amor y de paz. Love. Dic. 70”.

A los 87 años, Víctor conserva su amistad con los músicos de rock de los años sesenta y setenta -muchos de los cuales ya no están-, y sigue admirando a Julissa y a Angélica María. Como cuando era joven, continúa siendo un explorador de la consciencia humana y sus misterios, desde un punto de vista místico y esotérico, con amplios conocimientos acerca de la obra de Carlos Castaneda, de quien fue discípulo. Es autor de varios libros relacionados con el pueblo de los huicholes, uno sobre Elvis Presley (Elvis en el bosque. Psicografía de Elvis Presley, 2005) y otro que es una autobiografía (Rockstalgia. Crónicas rocanroleras-años 50 y 60-, 2007).

Es probable que sea válida la hipótesis de que el periodismo de rock en México surgió en la radio, tal vez Víctor estaría de acuerdo conmigo, o no. En todo caso, la utilidad de esta semblanza consiste en que dirige la atención hacia preguntas que son básicas para el estudio del rock: ¿Qué son las trayectorias? ¿Qué clase de conocimiento aportan? ¿Por qué las trayectorias de quienes han participado en la difusión y comercialización del rock mexicano apenas y son tomadas en cuenta por quienes lo investigan?

Víctor Blanco Labra es un personaje clave que merece más atención. Comprender su trayectoria como articulador del rock con el mercado juvenil de la clase media y alta, mediante su labor en la radio y en diversas publicaciones, contribuiría en mucho a desentrañar la naturaleza del periodismo de rock.

Tal oficio nace como parte de una estrategia de mercadotecnia, dependiendo estructuralmente de una empresa radiofónica, a partir de los primeros textos informativos leídos por los locutores a principios de los sesenta; de los contenidos requeridos por las agencias de publicidad o marcas patrocinadoras; de los boletines de prensa que proporcionaban la materia prima informativa, distribuidos por las oficinas locales de las compañías de discos, a las que a su vez llegaban desde las casas matrices de CBS y RCA en Estados Unidos. Esto significa construir la historia del periodismo de rock desde su raíz, hundida en un circuito transnacional.


Radio Infinito 1316, “La entrevista Víctor Blanco Labra”, YouTube, 18 de septiembre de 2019